Editorial de The New York Times
Nueva York, Estados Unidos

La Corte de más alto nivel de Ecuador ha propinado un asombroso y vergonzoso golpe a la democracia del país, alineándose con la campaña del Presidente Rafael Correa para silenciar y llevar a la quiebra a El Universo, el periódico más grande del Ecuador. La semana pasada, la Corte ratificó una sentencia por un juicio penal por injuria por $42 millones contra Emilio Palacio, editor de Opinión, y tres directivos del periódico. La sentencia también ratificó tres años de prisión para todos ellos.

En 2010, el señor Correa entabló una demanda penal contra el editor y los directores asegurando “difamación agravada de un funcionario público”, después de que el señor Palacio escribió una columna acusando al señor Correa de ordenar al Ejército a abrir fuego en un hospital durante una protesta policial. Por todas partes, los procedimientos han estado repletos de escandalosas irregularidades. La sentencia en primera instancia fue dictada por un “magistrado temporal”, quien, acorde a un análisis forense independiente, pudo haber delegado el trabajo de escribirla al abogado del Presidente.

El señor Correa, de quien se espera que busque la releección el año que viene, prometió que vendrían más demandas. Su implacable campaña contra la libertad de expresión también incluye acosar a sus críticos y forzar al cierre de televisoras independientes y ha suscitado, con justicia, críticas de la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la Organización de Estados Americanos. El señor Correa ha estado también presionando a la OEA para hacer “reformas” que silencien a la Relatoría especial.

El martes, por pedido de los abogados de los periodistas, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos otorgó medidas cautelares solicitando al Ecuador suspender las sentencias en espera de una revisión total por parte de la Comisión en una audiencia para el 28 de marzo, de acuerdo a un vocero del periódico. La rápida acción de la Comisión es bienvenida. Pero puede no ser suficiente para detener al señor Correa y a las cortes ecuatorianas en hacer cumplir el fallo de la Corte en cualquier momento, un movimiento que inmovilizaría las acciones del diario y lo cerraría. Los Estados Unidos y otras democracias necesitan protestar ruidosamente por el asalto del señor Correa a la prensa libre y su cínico secuestro del sistema judicial ecuatoriano.