Ecuador. lunes 11 de diciembre de 2017
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El perdonador

Por Marlon Puertas
Quito, Ecuador

El perdón tiene valor dependiendo de quien lo conceda. Un criminal puede perdonar la vida de su víctima, a la que sometió con un arma, a la fuerza, rompiéndole los dientes y quebrándole los huesos. Pero no lo mata. Le ha robado hasta el último centavo, lo ha humillado hasta el extremo, ha intentado exprimirle su dignidad y cuando solo se espera el instante definitivo del tiro de gracia, resulta que lo perdona y le concede el milagro de volver a nacer.

Por Marlon Puertas
Quito, Ecuador


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El perdón tiene valor dependiendo de quien lo conceda. Un criminal puede perdonar la vida de su víctima, a la que sometió con un arma, a la fuerza, rompiéndole los dientes y quebrándole los huesos. Pero no lo mata. Le ha robado hasta el último centavo, lo ha humillado hasta el extremo, ha intentado exprimirle su dignidad y cuando solo se espera el instante definitivo del tiro de gracia, resulta que lo perdona y le concede el milagro de volver a nacer.

La víctima, cree ese delincuente, debería estar agradecida. El delincuente, finalmente, se cree un buen tipo. Que roba pero no mata. Masacra pero no elimina.

El perdón no lo puede conceder un abusivo. Alguien que ha usado todas sus armas legítimas, pero que no contento con ellas, se ha apropiado de otras armas que no son suyas, no le pertenecen, y, sin embargo, las usa a su favor, atropellando todo principio de igualdad en cualquier conflicto, es un abusivo. Y que, no contento con todo eso, usa las armas más sucias, las que nadie se atrevió a usar antes por vergüenza, porque no está bien, porque cualquier adversario, aún siendo el más ruin, merece algo de limpieza.

El perdón no tiene ninguna importancia cuando lo da un poderoso. El dueño de un país queda en ridículo cuando se hace el magnánimo con un ciudadano que para defenderse únicamente tiene sus ideas y su dignidad. El jefe de un Estado, que además se hace sentir y exige respeto como tal, queda mal cuando asume el papel de víctima y merecedor de la compasión y pena de sus conciudadanos, recurriendo para ello incluso a disfrazar su tono de voz y alquilar gestos que no le nacen. Pobrecito, quiere que piensen. Qué malos los que lo atacaron. ¡Cómo le hacen eso al Rey! Y una vez que terminó su discurso habiéndose declarado indefenso, su guardia pretoriana lo rodea para que ya no sienta tanto miedo.

El perdón escupido sin la sinceridad de dejar atrás sus ataques, solo se convierte en una estrategia. Una estrategia para que las víctimas sigan viviendo y el pueblo no vaya a pensar que detrás de ese apabullamiento particular, existen las intenciones de hacerlo general para todos quienes desafíen la verdad única, su verdad.

El perdón que viene de un resentido es un peligro mayor. La mínima condición que se requiere para un gesto generoso es algo de afecto, algo de empatía, una dosis de entendimiento. Un gramo de tolerancia. El odio que emana el supuesto perdonador hacia su perdonado no se puede esconder tan fácil y lo desenmascara de entrada, lo pinta de cuerpo entero, devela sus oscuras intenciones.

El perdón nacido de un aspirante a su reelección eterna, se convierte en una trampa en la que los perdonados no deben caer. Ellos deben entender que tal perdón no existe, que es un espejismo que se puede disipar al instante, que los están obligando a ser parte de un sainete al que no fueron invitados, y que por tanto, deben ignorar y seguir adelante su búsqueda de justicia para ese criminal, para ese abusivo, para ese poderoso.

Un perdón así no sirve para nada.

4 Comentarios el El perdonador

  1. No estoy contento con Correa (el loco que odia), pero me apesta la injusticia, la manipulacion 
    de las leyes y los poderes me da repugnancia, el asco que siento contra la 
    corrupcion es bien grande, la falta de respeto hacia las leyes y los ciudadanos 
    me enferma y vomito.
    No odio a Correa pero si rechazo la prepotencia y el 
    abuso del poder, la generosidad fingida me es repulzante, la falta de 
    naturalidad y humanidad me convulsiona, la poca sinceridad me enardece y solo 
    deseo un fin muy proximo a lo que me hace daño.

  2. ESE ES TU PUNTO DE VISTA Y PARA EL PUEBLO ES UN PUNTO DE VISTA SIN VALOR…. LO QUE VALORAMOS MAS NOSOTROS EL PUEBLO ES QUE DESPUES DE HABER SENTADO UN PRECEDENTE HISTÓRICO AL HABER ENJUICIADO A ESTOS OTRORA INTOCABLES CORRUPTOS, SE LES HA GANADO EL JUICIO, Y EN UN ACTO QUE ENALTECE LA CALIDAD HUMANA DE UNA PERSONA, EL PRESIDENTE CORREA HA HECHO GALA DE CALIDAD HUMANA Y GESTO DE NOBLEZA AL PERDONAR A ESTOS CONDENADOS POR DELITOS CONTRA LA HONRA DE LAS PERSONAS…ELLOS AÚN SIGUEN CONDENADOS POR LA JUSTICIA Y POR EL PUEBLO..LO QUE SE HA HECHO ES PERDONARLOS…Y NO SE PERDONA A NADIE QUE NO HAYA COMETIDO UN DELITO…ASI QUE ESTOS PERDONADOS  DEBERÍAN ESTAR POR LO MENOS, AGRADECIDOS…..Y MIENTRAS EL PRESIDENTE CON ESE ACTO ES AUN MAS POPULAR Y VA A QUEDAR DEMOSTRADO EN LAS PROXIMAS ELECCIONES…
    LOS PEREZ  Y PALACIO SON ENEMIGOS DEL PUEBLO!!

  3. Muy ciertas sus apreciaciones talvez que muchos no tegan el valor para decir por miedo a las represalias de un loco que cree que es dueño de un país que se encuentra aterrorizado.

Los comentarios están cerrados.