Ecuador. sábado 16 de diciembre de 2017
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Cuando éramos los mejores

Vicente Albornoz

Vicente Albornoz
Quito, Ecuador

La economía que más creció en América del Sur entre 2001 y 2006 fue la ecuatoriana. Crecimos al 4,8%, lo cual fue más que Perú, Colombia o Chile (que se ubicaron en los puestos dos, tres y cuatro, respectivamente) y, obviamente, más que cualquier otro país del subcontinente. Éramos los mejores.

Vicente Albornoz
Quito, Ecuador


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La economía que más creció en América del Sur entre 2001 y 2006 fue la ecuatoriana. Crecimos al 4,8%, lo cual fue más que Perú, Colombia o Chile (que se ubicaron en los puestos dos, tres y cuatro, respectivamente) y, obviamente, más que cualquier otro país del subcontinente. Éramos los mejores.

Y ese crecimiento fue, en gran parte, cuando el precio del petróleo estaba por debajo de los USD 30 por barril (que recién empezó a dispararse a mediados del 2005). Y estábamos bien no sólo frente a los países de la región, sino también frente a nosotros mismos, porque si comparamos esos años (2001-2006) con las dos décadas anteriores, resulta que habíamos dado un salto en lo que a crecimiento económico se refiere.

Además, como crecíamos con una inflación cada vez más baja, la pobreza empezó a caer con la mayor velocidad en nuestra historia.

El principal elemento que impulsó ese crecimiento fue la inversión privada, que en esos años fue alta y creciente. No sólo que se construyó una obra de infraestructura tan enorme como un nuevo oleoducto (el OCP), sino que también hubo inversión en muchos otros sectores en la economía. Incluso hubo años en los que nuestro PIB por habitante llegó a superar al peruano y al colombiano.

Pero vinieron los cambios.

Ya en el 2005 se expulsó a una petrolera privada, se botó al tacho de basura un tratado de libre comercio con los EEUU y se debilitó los fondos de ahorro público. Y en el 2006 se eligió a un gobierno que decidió cambiar todas las reglas. El problema es que nada de eso es una buena estrategia para atraer inversiones. Pero paralelamente el precio del petróleo subió a niveles nunca antes vistos y el gobierno empezó a tener de una inesperada abundancia de recursos, con lo que pudo disparar su gasto público.

* El texto de Vicente Albornoz ha sido publicado originalmente por El Comercio.