Ecuador. domingo 10 de diciembre de 2017
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Héroes y salvadores

Alberto Molina
Quito, Ecuador

Según el diccionario militar de Guillermo Cabanellas, recibe el nombre de héroe “quien lleva a cabo una acción heróica, de gran valor, de nobles virtudes, de sacrificios elevados”.

Alberto Molina

Alberto Molina
Quito, Ecuador


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Según el diccionario militar de Guillermo Cabanellas, recibe el nombre de héroe “quien lleva a cabo una acción heróica, de gran valor, de nobles virtudes, de sacrificios elevados”.

En Wikipedia: “La palabra ‘héroe’ se deriva del término “héros”, que determina a un personaje singular; tanto física como moralmente superior a los hombres (…). Los héroes se distinguen por sus acciones extraordinarias”.

En nuestro país, el Reglamento de Condecoraciones Militares señala que el militar, para merecer la honrosa distinción de héroe, debe “Haber realizado extraordinarios o excepcionales actos de valor, con esfuerzo superior al que estaba obligado por el deber, especialmente si el acto heróico contribuye decididamente al resultado favorable de la acción, campaña o guerra o tuviera un alto valor moral”.

Obviamente, esta acción extraordinaria debe estar avalada por el parte militar correspondiente y luego de una exhaustiva investigación por parte del Consejo de Condecoraciones, se aprueba la presea. Aquí cabe una referencia importante que señala el reglamento: “El cumplimiento de las obligaciones normales correspondientes a las funciones propias del cargo o grado en tiempo de guerra, no da derecho a que se le confiera esta condecoración”.

Además, la Ley de Personal de las FF.AA. señala que  en casos de guerra, se otorgará ascensos “en reconocimiento de actos extraordinarios de valor y méritos de guerra, constantes en los partes correspondientes”.

En este gobierno, la Asamblea Nacional aprobó la Ley de Héroes y Heroínas, publicada en el R.O.399 del 9 de marzo del 2011, dicha ley establece que “la calidad de héroe o heroína únicamente se obtiene mediante trámite sumario sustanciado ante el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social (CPCCS), y de ellos saldrá el que tiene el rango de héroe o heroína nacional”.

Sin duda que las acciones solidarias, valientes y espontáneas deben ser premiadas y emuladas pero no ser calificadas de heróicas, al respecto el diccionario militar dice: “No se puede denominar héroes, aunque sí merezcan la calificación laudatorias de bienhechores o salvadores, los que rescatan de otros riesgos a sus semejantes; como al cruzar entre las llamas  para sacar a algunos impedidos por sus pocos o muchos años o por estar atrapados entre escombros. Con todo, el lenguaje popular tiende, en estos casos, a hablar de comportamiento heróico”.

Hace pocos días, un ciudadano fue llamado héroe por su gesto de salvar a un perro de una segura muerte por ahogamiento.

El auténtico héroe es aquel que ha  “cumplido una acto heróico al servicio de la patria”; en nuestro país, los Héroes del Cenepa cumplieron su sagrada misión, no sólo la de mantener incólumes las fronteras sino el honor y la dignidad de 14 millones de ecuatorianos.

Coronel (r) Alberto Molina Flores