Ecuador. martes 12 de diciembre de 2017
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De vuelta a lo básico

Nicholas Gachet
Quito, Ecuador

El contexto ecuatoriano, bueno realmente el latinoamericano, ha traído a la luz varios temas que parecían sepultados en la historia pero que poco a poco han venido tomando cabida.

Nicholas Gachet
Quito, Ecuador


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El contexto ecuatoriano, bueno realmente el latinoamericano, ha traído a la luz varios temas que parecían sepultados en la historia pero que poco a poco han venido tomando cabida.

Me parece que uno de los temas fundamentales que nos estamos enfrentando hoy por hoy es la validez del socialismo como modelo útil. En general, las personas que criticamos este modelo (tanto del punto de vista económico como político) tomamos como referencia a la caída del Muro de Berlín como el acontecimiento histórico insignia que representó el fin de la aplicación de estas ideas.

Ahora, ¿Occidente generó toda una campaña propagandística para sepultar de una vez por todas a su contrincante ideológico? Sin duda que sí. No obstante, ¿Es el socialismo realmente viable? Sin duda que no.

Le pido que por ahora, estimado lector, deje a un lado el típico argumento que seguramente ha escuchado en relación a que el socialismo es un sistema que no permite que la gente avance individualmente y que no reconoce el valor extra que una persona realiza pues “todos somos iguales”.

Quisiera compartir una explicación de la inviabilidad del socialismo desde el punto de vista económico expresado en primera instancia por Ludwig Von Mises y más tarde por Friedrich Hayek: El socialismo, por medio del control estatal rotundo, pretende entender la complejidad de la economía a través de sus líderes. Entendamos complejidad como la cantidad de información distribuida alrededor de todos los agentes económicos (personas, empresas, Gobierno) al momento de tomar decisiones. Centrémonos, por ahora, en el factor precios y asumamos que este es una de las muchas decisiones que toma el agente económico empresa.

La decisión de los precios engloba mucha información. Las empresas tienen que decidir a cuánto cobrar cierto producto tomando en cuenta lo que les costó fabricarlo, por ende existe un efecto cadena puesto que una empresa utiliza de insumo lo que otra empresa fabricó. Es decir el número que finalmente representa al precio de un producto está reuniendo la información de toda una cadena de valor que conllevó a su fabricación.

Ahora, en un sistema socialista con un Gobierno muy intervencionista y regulador del mercado, es muy difícil (por no decir imposible) que un grupo de personas puedan intervenir eficientemente conociendo los precios óptimos y, peor aún, estableciendo políticas de control de precios. En varios sectores (productos en específico) esto va a crear desabastecimiento (porque las personas van a demandar mucho) y sobreproducción en otros (porque las personas no van a demandar lo suficiente). Finalmente este desbalance es lo que finalmente puede llevar a la economía a un colapso.

Por tanto, personalmente, yo considero que el socialismo fracasó por explicaciones como la provista anteriormente. No por la propaganda occidental.

Otro tema que quiero tocar con proximidad (otro artículo) es el de las empresas públicas. Sus pérdidas son sustentadas por el Gobierno y hacer una comparación de una empresa pública con una privada no es correcto (ya que en esta última las pérdidas son financiadas por los dueños del capital). Pero, solo por lanzar una pregunta al azar, ¿Quién financia al Gobierno al final?