Ecuador. Martes 27 de septiembre de 2016
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Una nueva moneda en el Ecuador, #MashiCoins y el regreso a 1999

Cristina Villagómez
Quito, Ecuador

A veces es difícil entender qué mismo están tratando de decir los del gobierno.

Su constante retórica y aparente incapacidad de ir al grano hacen que sea fácil perderles el hilo o simplemente cambiar el canal de la televisión para ver cosas coherentes. Y en muchas ocasiones eso hacemos, les dejamos hablar, les dejamos decir, les dejamos no más. Pero esta vez no porque esta vez, por más confusión que nos quieran generar la tenemos que tener clara. El pasado está por volver, el ‘dinero’ electrónico lo hará volver.

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En 1999 la economía ecuatoriana colapsó. El Sucre era una moneda con poco valor y que generaba cada día menos confianza. Después de ese cataclismo económico se vino la dolarización y con ella le arrebatamos al estado un pedazo de poder: con una economía dolarizada el estado ecuatoriano ya no podía imprimir billetes, le quitamos la política monetaria.

La mayoría de estados en el mundo tienen el poder de emitir moneda, en otras palabras, pueden imprimir billetes. Ahora bien, usted y yo también podemos imprimir billetes, ¿no? Claro que sí pero eso sería ilegal. El mundo prohíbe la emisión privada pues se piensa que no cualquiera genera confianza y no cualquiera puede respaldar los billetes impresos. El punto, amable lector, es que quien sea que imprima billetes debería asegurar que no se produzca fraude, es decir que estos billetes tengan valor y no sean simplemente papelitos. No obstante, al final del día, nosotros representamos aún nuestras monedas en pedazos de papel. ¿Por qué entonces un pedazo de papel puede comprar joyas, autos, comida? El secreto está, parcialmente, en que ese pedazo de papel está respaldado en otra cosa de valor. Un billete con respaldo en oro puede ser canjeado por su valor en oro, por ejemplo. Básicamente, en el respaldo de un billete yace su valor y no me refiero únicamente al respaldo físico del billete sino también al manejo en la emisión o impresión del mismo. Pensemos que un billete de un dólar está respaldado por una onza de oro –esto es un supuesto, nada más- con ese billete, entonces, yo podré comprar muchas cosas. En este caso, el billete de un dólar puede comprar mucho debido a que su respaldo es muy fuerte. Si cambiamos el escenario, e imaginamos que un billete de un dólar está respaldado por un miligramo de cobre entonces ese billete comprará muy poco, su valor será bajo. Lo mismo sucedería si, por ejemplo, se imprimen un millón de billetes de un dólar cuyo respaldo es esa misma una onza de oro.

Por varias décadas los gobiernos en el Ecuador manejaron la política monetaria. Eventualmente, estos gobiernos, decidieron imprimir tantos billetes que el Sucre perdió su valor. Día a día, se veía como un sucre compraba menos. Esta situación llegó a tal punto que un dólar valía 25000 veces más que un sucre. Los ahorros de los ecuatorianos se esfumaron, su sueldo se desvanecía, hasta que en 1999 todo llegó a un punto crítico y se vino la gran crisis. El 8 de marzo de ese fatídico año, el presidente de turno, Jamil Mahuad, decretó el feriado bancario, posterior congelamiento de depósitos y eventualmente llegó la dolarización. Ese terrible sacudón nos dejó una gran lección: el estado ecuatoriano no tiene la capacidad de manejar la política monetaria, cada vez que lo hace el país se va por un abismo.

Digámoslo con todas las letras, esa cosa a la que el gobierno llama dinero electrónico, en realidad, no existe pues legalmente su nombre es moneda. Por lo tanto lo que sí exististe es una nueva moneda que se representa de forma electrónica y no impresa. Cuando hace algunos años escuchaba los rumores de que el Mashi nos quería desdolarizar la gente decía que la nueva moneda se llamaría Cóndor, Patiñitos, Rafiquitos, entre otros. Alguna vez en este espacio que compartimos, hablé sobre los eufemismos que los verde-flex usan para camuflar sus fines perversos o para distraernos. ¿Qué mejor eufemismo que un nombre genérico que se confunde con un medio de pago? Si esta nueva moneda se hubiese llamado Patiñitos y su representación fuese impresa, el país entero se hubiese levantado en protesta porque todos nos hubiésemos dado cuenta que este gobierno quiere volver a tener algo que le quitamos por no saberlo manejar.

Escucho con sorpresa y con mucho temor a algunos ecuatorianos decir que si el dinero electrónico tiene respaldo, entonces no hay problema. Pues déjeme decirle algo, el problema del dinero electrónico recae en su existencia misma. Si esta nueva moneda está respaldada en dólares, por ejemplo, y usted se siente aliviado, entonces no me supe explicar y lo haré de nuevo. No importa en qué se respalda la moneda si es que quién maneja la política monetaria cree que la impresión de billetes hace que nos hagamos ricos mágicamente. Si se imprimen o se emiten electrónicamente un millón de unidades de una moneda cuyo respaldo es un dólar, entonces ese dólar valdrá un millón de veces más que esa moneda. De un zarpazo volvimos a 1999.

Esta nueva moneda no debe existir pues le devuelve al estado ecuatoriano el poder de jugar con nuestro futuro aún más de lo que ya jugaron. Creo que el primer paso para impedir que esta moneda exista es no usarla y en segundo lugar dejar de seguirles el jueguito y llamar a esta moneda Cóndor, Patiñitos, Rafiquitos o quién sabe, tal vez es mejor llamarla #MashiCoins. Quiero invitarle a usted a detener este episodio macabro y evitar a toda costa que nos quiten la estabilidad y seguridad que la dolarización trajo. Con respaldo, sin respaldo, impresos o de emitidos electrónicamente me rehuso a usar #MashiCoins pues sé que funcionan con la misma eficacia que la MashiCard y son tan reales como el Mundo Konitos. ¿Y usted, qué hará?

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