Ecuador. domingo 17 de diciembre de 2017
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Get out

Carlos Jijón Jurado
Guayaquil, Ecuador

El racismo es un tema que se ha tocado algunas veces en el cine.

Bueno, eso es obviamente dejarlo corto, hay géneros enteros dedicados a la discriminación racial. Pero aunque todos los años haya películas sobre personas luchando contra prejuicios y sistemas injustos, no hay muchas que exploren otras facetas no tan visibles del racismo que, lastimosamente, están mucho más presentes en la sociedad actual.


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Para corregir esta falta de equilibrio está Get Out, una nueva película de suspenso que acaba de llegar a los cines hace unas semanas. Es un largometraje de Jordan Peele, comediante que hace su debut como director demostrando que las personas graciosas pueden ser también horriblemente retorcidas por dentro. Digo esto porque Get Out es una de las experiencias más tensas y aterradoras que he tenido en el cine en algún tiempo.

La cinta es principalmente un thriller, pero también tiene mucha comedia y comentario social. Se trata de Chris, un joven que se encuentra bastante nervioso porque finalmente va a conocer a los padres de Rose, su novia. Esto en parte porque, siendo un hombre negro, Chris teme que la familia de su novia blanca pueda ser de alguna manera racista. El elemento de suspenso entra cuando Chris se da cuenta de que hay algo muy extraño acerca de la familia de Rose y la comunidad en la que viven.

De lo más interesante y novedoso de Get Out es ese comentario social. La discriminación racial que se muestra en la película no es un sentido de superioridad frente a otras personas, ni siquiera un rechazo de cualquier tipo, sino algo más sutil. Es sobre personas que mencionan tu raza cada vez que hablan contigo o que asumen cosas sobre ti debido a tu apariencia física. Es muchas veces incómodo de ver, porque se trata de algo extremadamente común y cotidiano. Son personas que, sin darse cuenta, no pueden ver a alguien por algo más que su raza.

Estos temas e ideas están plantados en la película de una manera muy explícita, algo que no le sentara bien algunas audiencias, pero le da gran profundidad y relevancia a lo que, de otra manera, sería solo una muy entretenida película de terror.

Y de verdad es entretenida. Es un trabajo notablemente original, creativo e inesperado. Como ya dije, es muy bueno con eso de la tensión. Al principio llegamos a este lugar misterioso y, como el protagonista, nos damos cuenta de que algo no está bien. Conforme va avanzando la historia tratamos de descifrar ese misterio solo para que se vuelva cada vez más confuso y que la revelación final sea mucho más aterradora de lo que pudimos haber esperado.

Los actores principales son muy buenos, en especial Daniel Kaluuya, que tiene el papel protagónico. Kaluuya logra que Chris sea un personaje agradable con el que la audiencia se pueda relacionar y que se sienta al mismo tiempo como una persona compleja y real. Lo mismo con Alison Williams, que interpreta a Rose. Los dos actores tienen muy buena química y Williams, en especial, puede expresar adecuadamente cómo alguien se puede sentir avergonzado de los prejuicios de su familia. El elenco secundario no es tan destacado en comparación, con la excepción de Lil Rel Howery, que es excelente como una de las principales fuentes de humor de la cinta.

Hay una gran energía que sale de la película. La diferencia entre esto, que tiene una clara visión y personalidad, con una película genérica de estudio es gigantesca. No solo porque una película de Hollywood normal no se trataría de racismo por miedo a alienar a posibles mercados, sino porque este tipo de cine con música grandilocuente y tramas fuera de lo común simplemente no computa en las mentes cerradas de los ejecutivos que suelen estar detrás de estas cosas.

Lo que más me sorprendió de Get Out fue su verdaderamente retorcida imaginación. Yo pensé que el tercer acto iba a ser una copia de Masacre en Texas, pero la eventual revelación acerca de lo que sucede en la comunidad es completamente inesperado y solo realza el nombre de Jordan Peele como uno de los creadores más prometedores trabajando hoy.

En resumen, Get Out es impredecible, extremadamente graciosa, creativa y aterradora. Si no te molesta una sátira social no necesariamente sutil (y unas cuantas ideas perturbadoras) te diría que la veas lo más rápido posible. (O)