Ecuador. miércoles 13 de diciembre de 2017
  • Seguir en Facebook
  • Seguir en Twitter
  • Seguir en Google+
  • Seguir en YouTube
  • Seguir en Instagram
  • Seguir en LinkedIn

Correa pide investigar al director de LaRepública

El Presidente Rafael Correa anunció que pedirá una reunión con el Fiscal General del Estado, Galo Chiriboga, para pedirle que profundice las investigaciones sobre los hechos del 30 de septiembre del 2010 durante la revuelta policial que terminó con la incursión de las Fuerzas Armadas en el Hospital de la Policía con un saldo de cinco muertos y más de cien heridos.


Publicidad

Correa ha pedido que se extienda la investigación a los periodistas de la cadena Teleamazonas a los que acusó de actuar como “parasicólogos que sabían lo que iba a ocurrir” y ha afirmado que Teleamazonas fue “el primer medio de comunicación en empezar a transmitir en directo (los hechos de ese día). Para aquello debió empezar a poner microondas desde la madrugada, antes de que empezara la sublevación del 30 de septiembre”, señaló.

Para reforzar sus argumentos ha citado que a las 17h50, el entonces vicepresidente de noticias de Teleamazonas, Carlos Jijón, tuiteó “El Presidente está secuestrado desde las 11h00 y las Fuerzas Armadas no lo han liberado todavía. Técnicamente hay un golpe de Estado”.

Carlos Jijón, actualmente director de este portal, ejercía la vicepresidencia de Noticias de la cadena Teleamazonas en septiembre de 2010.

Correa también ha dicho que el miércoles 29 septiembre de 2010, el productor ejecutivo y presentador del noticiero 24 Horas, Milton Pérez, tuiteó a Andrea Bernal, periodista de la cadena colombiana RCN: “Pon toda la atención en lo que pueda pasar en Ecuador. Serán días claves y pueden ser muy intensos”. RCN y Teleamazonas mantenían en ese momento una relación de alianza para informar lo que ocurría en ambos países.

Jijón ha respondido esta tarde que era virtualmente imposible que alguien pudiera saber que la mañana del 30 de septiembre el Presidente Correa iba a acudir al cuartel de la policía, abrirse la camisa y pedir a gritos que lo maten. “La acusación es ridícula y está basada en falsedades”, sostiene.