Ecuador. jueves 14 de diciembre de 2017
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Alicia Ortega: “Raúl Vallejo es una persona de espíritu democrático”

Alicia Ortega, catedrática de la UASB. Foto de la Universidad de las Artes.

Guayaquil.- Raúl Vallejo o César Montaño, uno de los dos, será el sucesor de Enrique Ayala Mora para dirigir a la Universidad Andina Simón Bolívar (UASB). El 30 de octubre se hará una consulta a todos los miembros de la comunidad universitaria a fin de apoyar a una de las dos opciones, previo a que el Consejo Universitario designe al nuevo rector.


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Alicia Ortega, docente a tiempo completo en el Área de Letras y actual vicerrectora de la Universidad de las Artes, es una de las catedráticas que apoya la postulación de Raúl Vallejo. Ella cuestiona la impugnación que presentó el profesor Ramiro Ávila y que fue desestimada.

Ortega fue alumna de Vallejo en 1983, en la Universidad Católica de Guayaquil y dice conocer las virtudes del docente guayaquileño, hoy candidato a rector de la UASB. Ella se graduó en Literatura en la Universidad Lomonosov de Moscú, tiene una maestría en Letras en la UASB y un Doctorado en Literatura Hispanoamericana en la Universidad de Pittsburgh.

En el proceso del próximo 30 de octubre, será delegada de Raúl Vallejo en una de las mesas electorales.

– ¿Cuál es el perfil que debería tener un rector de la UASB?

– El nuevo Rector de la UASB debe saber que la Universidad inicia un nuevo ciclo en su proceso de crecimiento e institucionalización. Durante estos años, la Universidad ha crecido significativamente, y exige un modelo de gestión que responda a los retos que el nuevo escenario social e histórico impone al pensamiento crítico, a los modos de producción de conocimiento, a las formas de convivencia desde el respeto frente a toda expresión de diversidad y disidencia. La Universidad exige un Rector que sepa dar continuidad a los logros académicos de ella, pero a la vez puede reinventarla y resignificarla: fortalecer su perspectiva regional y latinoamericanista, el enfoque interdisciplinario de sus programas académicos, la relación con las artes y otras formas menos convencionales que potencien la relación entre pensamiento y creación (hacer-pensar), la sensibilidad de género y el diálogo con otras formas de gestionar la vida en común, la circulación de las ideas, de los docentes y estudiantes con otras universidades y centros de estudios.

– Por supuesto el Rector debe ser un docente y gestor de la educación con amplia experiencia y prestigio, posicionado en la academia y en el espacio público, respetuoso de la libertad de cátedra y de la pluralidad de pensamiento, sensible al diálogo y al debate, comprometido con la investigación y la autonomía universitaria, solidario con la comunidad docente y ciudadana, responsable en el uso de la palabra y en el manejo de la gestión administrativa, honesto y entregado en la conducción de un colectivo que hace de la casa de estudios un espacio de búsqueda, exploración, crecimiento, permanente aprendizaje, en su relación con diversos colectivos ciudadanos y múltiples formas de convivencia y generación de pensamiento.

– ¿Raúl Vallejo cumple con ese perfil?

– Raúl Vallejo es un hombre de Universidad, comprometido a lo largo de toda su vida con la educación desde varios escenarios: ha sido educador de todos los niveles en colegios y universidades, Ministro de Educación en diferentes periodos, autor de ensayos académicos –en los ámbitos de la historia, la literatura, la política, la cultura y las artes– y de manuales de amplia circulación en la plataforma académica. Hombre público, articulista y editorialista, comprometido con la realidad nacional desde sus diferentes aristas. Académico vinculado con la Universidad Andina desde sus inicios, como cofundador de ella. Fue el primer Director del Área de Letras, docente del Área y Director de la Revista Kipus a lo largo de todos estos años. Es importante recalcar y recordar estos diversos ámbitos de la gestión académica de Raúl, con el propósito de relevar su relación institucional. Una vieja relación que moviliza los afectos y compromete su gestión no solo desde el intelecto sino desde la esfera vital y humana que supone, o debe suponer, el trabajo en común, con pasiones e intereses compartidos. Si hablamos de Casa de Estudios en referencia al espacio universitario, ese sentido de casa alberga la idea de familia. Una familia que se construye en la diferencia, pero desde los lazos afectivos y una memoria compartida. Raúl sin duda forma parte de esa familia extendida, como protagonista fundador y renovado siempre desde el salón de clases. Raúl Vallejo es un escritor prolífico y versátil –ensayista, narrador, poeta, crítico literario, antologador y editor–, cuya obra ha recibido reconocidos premios a nivel nacional e internacional. Es un hombre de letras, sensible, trabajador incansable, con amplia experiencia en la gestión académica y pública. Suelo preguntarle en innumerables ocasiones cuál es su secreto para producir tanto. Su respuesta, siempre festiva, es sencilla: es un hombre que lee y escribe de manera rigurosa y disciplinada. Raúl es un estudioso de la literatura del siglo XIX, de la producción letrada de esos escritores que no renunciaron a cumplir una función civil. Raúl es un intelectual y pensador del siglo XXI que de alguna manera reinventa esa doble enunciación: el ejercicio de fabulación y el compromiso ciudadano en el escenario público. Para conocerlo, basta reflexionar en los canales y palabras de los que se ha valido durante las últimas semanas, para hacer llegar a la comunidad andina su visión y propuestas de dirección en su condición de candidato a Rector: una palabra siempre respetuosa y propositiva, abierta al diálogo y a reconocer también las fortalezas de los otros.

– ¿Qué opina de la impugnación que realizó Ramiro Ávila a la candidatura de Vallejo?

– Para empezar, no es una candidatura, sino una postulación. Con respecto a la impugnación: debo decir que la misma ha sido desestimada por el Consejo de Educación Superior de la UASB, en carta que adjunto, y que podría ser reproducida por su medio virtual. Una carta que, por lo demás, aclara las inconsistencias de la impugnación.

– Una de las críticas principales a Vallejo es su cercanía al gobierno. ¿Eso podría afectar la independencia de la UASB?

– Definitivamente No. Lo que la Universidad Andina necesita, en un momento de transición como el que está viviendo, es el liderazgo de alguien que forme justamente parte de ella, con el firme propósito de guiar el diálogo casa adentro y casa afuera. Raúl Vallejo, y así lo ha declarado, es respetuoso del sentido de autonomía universitaria y libertad de cátedra. Aquí lo cito: “Es fundamental preservar a la Universidad de los avatares de la política cotidiana puesto que, para el desarrollo del pensamiento científico, la universidad tiene que ser tan independiente de los gobiernos como de los usos partidistas por parte de sus autoridades. La autonomía, y más la de un organismo internacional, es un privilegio otorgado por los Estados para que la institución esté al servicio de la sociedad, pensando la integración regional.” Son palabras que Raúl dirigió a la comunidad, en su Tercera Carta (como parte de una serie de Cartas, que circularon en las redes sociales en el transcurso de las últimas semanas). Es fundamental reconocer los méritos de los ciudadanos en relación a su obra, a su palabra, a su calidad humana, a sus modos de accionar y relacionarse con los otros. En la Universidad conviven docentes, funcionarios, administrativos, de las más diversas posturas, credos y convicciones. Raúl Vallejo porta las mejores credenciales académicas y humanas para asumir el compromiso de liderar la gestión universitaria, de manera responsable, honesta, autocrítica, con rigurosidad académica y sensibilidad social.

– ¿Por qué usted considera que Raúl Vallejo es más apto para el rectorado que César Montaño?

– Es fundamental posicionar y fortalecer a la Universidad Andina en su perspectiva regional y latinoamericana. Raúl Vallejo es un hombre Universitario y de Letras, pero también con amplia y reconocida experiencia en la función pública. Como Embajador de Ecuador en Colombia, ha liderado la recuperación de la confianza entre ambos países y ha contribuido a la construcción de una frontera común como un lugar de paz. Importa relevar estos aspectos de su gestión, porque el fortalecimiento institucional exige este saber y esta experiencia por parte de quien ejerce su liderazgo. Más aún, si la Universidad Andina, como parte de sus principios rectores y en reconocimiento a su misma denominación, se piensa y se proyecta en el ámbito regional, en el esfuerzo por fortalecer el diálogo sur-sur, el espacio de circulación e intercambio. No es nuevo, pero importa insistir en ello, reconocer cuán poco nos conocemos al interior del continente latinoamericano: difícilmente circulan los libros, los debates y las ideas en el cruce de nuestras fronteras. Raúl es la persona más idónea para impulsar estos canales de conocimiento, apertura y circulación (docentes, estudiantes, líneas de investigación, publicaciones…). Raúl es un hombre con obra, reconocida y consolidada, que ha sabido explorar diversas plataformas de accionar y producir: la docencia, la investigación, la creación literaria, la política, la diplomacia, el ensayismo, el periodismo, la crítica literaria y cultural, la escritura. Es justamente ese múltiple lugar de enunciación el que acredita a Raúl Vallejo como candidato suficientemente capacitado para conducir una Universidad de excelencia académica.

– ¿Cree que con Raúl Vallejo la UASB tendrá la misma apertura hacia los movimientos sociales que ha tenido con el actual rector Ayala Mora?

– Raúl es una persona de espíritu democrático, comprometido con su trabajo, responsable de su palabra y compromisos, consecuente con su decir y su forma de actuar, de pensamiento amplio, sensible y respetuoso con las más diversas elecciones de vida que los demás puedan asumir. Basta recordar, es solo un ejemplo que dice algo de su forma de mirar el mundo, que en el año 97 escribió censurando los prejuicios contra la homosexualidad y cuestionando su penalización. Comprometido con la realidad social, marcado por el pensamiento de la teología de la liberación, sensible y conocedor de la compleja condición humana (ese saber que aporta el contacto con la literatura), compañero de letras, educador, escritor, figura pública, siempre abierto a reconocer en su interlocutor una enseñanza nueva.

(I)