Ecuador. Sábado 3 de diciembre de 2016
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Correa recrimina la visión de las Fuerzas Armadas de cúpula militar destituida

San Antonio (Pichincha), 26 feb 2016.- Presidente de la República, Rafael Correa, presidió la Ceremonia de Cambio de Mando de las Fuerzas Armadas del Ecuador, en Parcayacu (Pichincha). Foto: Carlos Silva/Presidencia de la República.

El presidente de Ecuador, Rafael Correa, recriminó hoy la visión de las Fuerzas Armadas representada por la cúpula militar que destituyó hace tres semanas y defendió un modelo de Ejército que trabaje en la defensa de la patria, sin que sus integrantes se crean “más importantes que los demás”.

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Correa hizo estas manifestaciones en el acto de toma de posesión del nuevo Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, que nombró el 5 de febrero, el mismo día en que destituyó al anterior Alto Mando.

Los jefes militares fueron desposeídos del mando por cuestionar públicamente la devolución, por parte del Instituto de la Seguridad Social de las Fuerzas Armadas (Issfa), de 41 millones de dólares al Ministerio de Ambiente.

Durante su intervención, el mandatario aludió al jefe saliente, el general de división Luis Garzón, presente en el acto, y dijo que no comparte su visión, “ese discurso de siempre” que concibe a la institución militar “como un fin en sí mismo” y que la considera la “columna vertebral de la patria”.

Para el gobernante, la “columna vertebral de la patria” son también los policías, los profesionales, las madres, los estudiantes, los artesanos, los agricultores o las amas de casa.

La visión que encarna el destituido jefe militar presupone “que la patria empieza y termina en una institución” y se opone a aquella concepción del Ejército en la que todos los ciudadanos son “obreros” en la construcción de “la patria nueva, la patria digna, la patria de todas y de todos”, señaló el mandatario.

“Debemos buscar unas Fuerzas Armadas que son medios, no fines. Que cumplan con su deber de defender la patria, pero sin creerse más importantes que los demás”, una institución de la que desaparezcan “las grandes inequidades existentes en su interior”, dijo.

El general Garzón y el jefe entrante, el vicealmirante Oswaldo Zambrano Cueva, destacaron los altos valores del Ejército y rechazaron los intereses personales o políticos que, en ocasiones, pretenden afectar a las fuerzas armadas, aunque no ofrecieron ejemplos concretos de tales intentos.

Según Garzón, “brotes de politiquería o de intereses personales” pretendieron apartar a la institución militar “de su sagrado deber de defender la nación de sus enemigos”.

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Zambrano, de su lado, expresó preocupación por voces “que obedecen a intereses personales o de grupo” y que pretenden “socavar la unidad del elemento militar y atentar contra su prestigio”.

Los nuevos jefes militares recibieron el mando en una ceremonia cargada de simbolismo, al celebrarse como parte de los actos del 27 de febrero, Día del Ejército, del Civismo y de la Unidad Nacional.

La fecha conmemora la histórica batalla de Tarqui, que tuvo lugar el 27 de febrero de 1829 y en la que salió victorioso el general Antonio José de Sucre.

Los mandos militares fueron destituidos tras oponerse a una disposición del Gobierno para que el Issfa devolviera al Ministerio del Ambiente 41 millones de dólares.

Ese monto corresponde a la diferencia entre los 48 millones que el Issfa percibió en 2010 por la venta de unos terrenos en Guayaquil y los siete millones que hubiera cobrado si los terrenos se hubieran tasado de acuerdo con el avalúo (valoración) municipal.

En ese caso, se aplicó el avalúo de la Dirección Nacional de Avalúos y Catastro (Dinac) que, según el Ejecutivo, no era el adecuado, por lo que, con base en un dictamen de la Procuraduría del Estado, el Gobierno ordenó al Ministerio de Finanzas la retención de los valores pagados en exceso al Issfa para su entrega al Ministerio del Ambiente. EFE [I]

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