Ecuador. domingo 17 de diciembre de 2017
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Monigotes mueren incinerados como despedida del Año Viejo

Quito, 31 dic (EFE).- Decenas de miles de monigotes pueblan hoy las calles de las ciudades ecuatorianas a la espera de ser quemados a la medianoche, como despedida del año que termina, así como de los malos recuerdos que ha dejado el 2011.


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Como si se tratase de un carnaval, los ecuatorianos han dado rienda suelta a su imaginación para “quemar al año viejo”, una tradicional celebración que culmina con la quema de monigotes de cartón, papel y serrín.

El monigote, en sus últimas horas de existencia, está acompañado de “viudas”, hombres que se visten de mujeres y de luto, para pedir de manera sensual a los transeúntes y conductores “limosnas” para consumar el entierro.

Esta tradición, que data de finales del siglo XIX, también se ha convertido en un espacio para la sátira política, social y de la farándula, aunque los líderes y gobernantes son los que más están sometidos al escarnio público.

Por eso, el presidente del país, Rafael Correa, o mejor dicho, el monigote que lo representa, será esta medianoche “el más quemado” por los ecuatorianos.

También serán pacto de las llamas personajes de la política internacional como el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, o el de Venezuela, Hugo Chávez.

Asimismo se han elaborado escenarios con monigotes de animales, para representar la importancia de la protección ambiental en un país considerado entre los más diversos del mundo.

Los ayuntamientos de las principales ciudades han organizado concursos de “años viejos”, que premian el ingenio y la habilidad de quienes los confeccionan.

En Quito, el concurso se concentra en la avenida Amazonas, en el centro comercial de la ciudad, convertido en este día en una gran zona peatonal donde se congrega la ciudadanía.

Monigotes finamente acabados y acompañados de leyendas sarcásticas contra los políticos se han montado en una decena de escenarios a lo largo de esa avenida quiteña, además de otras tarimas donde se presentan artistas y grupos musicales que amenizan la multitudinaria congregación.

Cientos de turistas también observan maravillados la singular celebración, adornada con fuegos pirotécnicos que empiezan a aparecer en el cielo cuando llega la penumbra.

Sin embargo, los “viejos” se riegan por casi todas las calles de la ciudad y son los que se elaboran en los barrios los realmente tradicionales y que atraen a los vecinos.

Cartón, serrín y ropas viejas son los elementos esenciales para elaborar un “viejo”, pero es el “testamento” que deja el anciano a los vivos el que más expectación atrae.

Y es que el “testamento” es quizá el elemento central del festejo, pues en él se plasma el ingenio con rimas satíricas sobre hechos políticos o sociales destacados durante el año que termina.

Un “notario” escogido entre los vecinos es el que lee la herencia dejada por el “viejo” y que, generalmente, es un compendio de consejos que pretenden evitar que se repitan las malas experiencias pasadas.

Las “viudas”, travestidas con exóticas ropas negras, se encargan de la colecta pública, cuyo ingreso es reinvertido en las fiestas barriales o familiares.

En la ciudad de Guayaquil (oeste), la más poblada del país, el ingenio llega a límites insospechados, con alegorías enormes surgidas de escenas de películas importantes.

Una gran “Torre Eifel” coronada por un “pitufo” o “el capitán América” de tamaño natural también se aprestan también a ser quemados en Guayaquil, donde tampoco escapará del flagelo la imagen del presidente Correa.

En Cuenca, en el sur andino del país, los monigotes han adquirido en esta ocasión un matiz más polémico, al representar situaciones sociales complejas, como la muerte de personas por ingesta de alcohol adulterado que ocurrió hace algunos meses.

Sin embargo, la celebración en Ecuador también recoge otro tipo de tradiciones religiosas como la participación en “la Misa del Gallo” o las cábalas para atraer la suerte en el año que comienza.

La cena de fin de año también es popular en Ecuador, aunque todo pasa por la quema de los “años viejos”, la atracción principal de la Nochevieja. EFE