Ecuador. miércoles 13 de diciembre de 2017
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Las víctimas de Boston encaran enormes costos médicos

¿Cuánto cuesta amputar una pierna? Por lo menos 20.000 dólares. ¿El precio de una pierna artificial? Más de 50.000 dólares en los modelos más avanzados. ¿Y la rehabilitación de una persona que ha perdido un miembro? Por lo general decenas de miles de dólares más.


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Esas cifras representan apenas una fracción de los gastos médicos que enfrentarán las víctimas de las bombas que estallaron en el maratón de Boston.

El enorme costo probablemente no es la principal preocupación de los pacientes a medida que inician el prolongado camino de la rehabilitación. Pero amigos y extraños ya están organizando colectas, incluso por internet, y un fondo de la ciudad de Boston ya ha recaudado más de 23 millones de dólares en donaciones de individuos y compañías.

Nadie sabe todavía si dichos donativos —además del seguro de gastos médicos, fondos de caridad de hospitales y otras fuentes— serán suficientes para cubrir los costos. Es difícil calcular cuál será la suma total de los gastos médicos por una tragedia que dejó tres muertos y más de 260 heridos.

Por lo menos quince personas perdieron miembros. Además, hay heridos de la cabeza y otros con tejidos destruidos por objetos de metal.

El seguro médico, como sabe casi cualquiera que lo ha utilizado, no siempre cubre todos los gastos. En el caso de miembros artificiales, por ejemplo, algunas compañías de seguros pagan por un modelo básico, pero no uno computarizado con sofisticadas articulaciones parecidas a las reales.

Rose Bissonnette, fundadora de la Asociación de Amputados de Nueva Inglaterra, dijo que en cuanto se enteró del ataque supo inmediatamente que los servicios de su organización serían requeridos. El grupo ayuda a las personas con amputaciones a encarar cosas como el manejo del seguro para costear miembros artificiales.

Bissonnette narró la lucha que libró una integrante de su grupo para recibir el pago de seguro por brazos artificiales como un ejemplo de la burocracia que algunas víctimas del atentado podrían enfrentar. La mujer “recibió una llamada telefónica de la compañía de seguros y le preguntaron: ‘¿Durante cuánto tiempo necesitará las manos artificiales?”’, recordó.

La misma Bissonnette sufrió un terrible choque automovilístico hace 16 años que la dejó con lesiones similares a las que enfrentan las víctimas de Boston. Le tuvieron que amputar la parte inferior de la pierna izquierda y el tobillo derecho le quedó parcialmente rebanado. Sus cinco meses en el hospital costaron más de 250.000 dólares. El seguro cubrió todo su tratamiento, prótesis y rehabilitación.

Un economista en cuestiones de salud, Ted Miller, observó que el tratamiento de una sola lesión cerebral traumática puede costar millones de dólares, y al menos un sobreviviente de lo ocurrido en Boston padece ese tipo de herida.

Además de los costos médicos las víctimas sufren la pérdida salarial de quienes quedan incapacitados para trabajar, como dos hermanos de Massachusetts que perdieron una pierna cada uno, dijo Miller. Trabajaban como instaladores de techos, pero probablemente ahora tendrán que buscar otro tipo de trabajo.

Muchos sobrevivientes viven en Massachusetts, un estado que requiere a los residentes tener seguro de gastos médicos.

Modelos exhibidos en el Centro de Prótesis Ortopédicas en Fairfax, Virginia, el 8 de febrero del 2012. Entre los 260 heridos en el ataque al maratón de Boston en abril del 2013 hay 15 que perdieron miembros y que deberán usar prótesis. El costo de los miembros artificiales y la rehabilitación de los amputados es enorme, y se han organizado recaudaciones para las víctimas. (AP Foto/Carolyn Kaster)

Modelos exhibidos en el Centro de Prótesis Ortopédicas en Fairfax, Virginia, el 8 de febrero del 2012. Entre los 260 heridos en el ataque al maratón de Boston en abril del 2013 hay 15 que perdieron miembros y que deberán usar prótesis. El costo de los miembros artificiales y la rehabilitación de los amputados es enorme, y se han organizado recaudaciones para las víctimas. (AP Foto/Carolyn Kaster)

Adrianne Haslet-Davis es una bailarina profesional que disfrutaba junto a su esposo Adam la maratón de Boston el pasado 15 de abril, pero nunca se imaginó que una bomba llena de clavos y bolas de metal le amputaría una pierna y le robaría una de sus mayores pasiones, el baile.

Adrianne Haslet-Davis es una bailarina profesional que disfrutaba junto a su esposo Adam la maratón de Boston el pasado 15 de abril, pero nunca se imaginó que una bomba llena de clavos y bolas de metal le amputaría una pierna y le robaría una de sus mayores pasiones, el baile.

Adrianne fue alcanzada por la explosión de la segunda bomba durante el evento deportivo. La onda expansiva lanzó por el aire a esta mujer y a su esposo, quienes cayeron heridos al suelo. Un día después amaneció en el hospital ya sin una de sus piernas. La explosión destruyó el 80% del hueso y del músculo de su pie y tobillo izquierdos

Adrianne fue alcanzada por la explosión de la segunda bomba durante el evento deportivo. La onda expansiva lanzó por el aire a esta mujer y a su esposo, quienes cayeron heridos al suelo. Un día después amaneció en el hospital ya sin una de sus piernas. La explosión destruyó el 80% del hueso y del músculo de su pie y tobillo izquierdos

Pero a pesar de las adversidades, esta mujer de 32 años, se muestra optimista y mantiene la esperanza de volver a los escenarios.

Pero a pesar de las adversidades, esta mujer de 32 años, se muestra optimista y mantiene la esperanza de volver a los escenarios.

Adrianne, quien da clases de baile en los Estudios de Baile Arthur Murray, se encuentra por ahora internada en el Hospital de Rehabilitación de Boston.

Adrianne, quien da clases de baile en los Estudios de Baile Arthur Murray, se encuentra por ahora internada en el Hospital de Rehabilitación de Boston.

En otro caso, Bet Roche también fue gravemente herida en las piernas por una de las bombas que explotaron en la recta final de la maratón de Boston.

En otro caso, Bet Roche también fue gravemente herida en las piernas por una de las bombas que explotaron en la recta final de la maratón de Boston.

Ella estaba en la acera animando a su hija, Rebecca Roche, que ahora la acompaña mientras realiza su rehabilitación en el Hospital de Boston.

Ella estaba en la acera animando a su hija, Rebecca Roche, que ahora la acompaña mientras realiza su rehabilitación en el Hospital de Boston.

Al igual que su hija, Beth Roche también era maratonista y completó la carrera en Chicago en 2013.

Al igual que su hija, Beth Roche también era maratonista y completó la carrera en Chicago en 2013.

* Fotos por Terra Noticias/AP