Ecuador. viernes 20 de octubre de 2017
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Campaña ‘Vivamos la Fiesta en Paz’ llegará debilitada a las fiesta de Quito

Marco Dávila, director de 'Vivamos la fiesta en paz', en entrevista con Jorge Ortiz.

Quito.- Desde hace 15 años, junto a las festividades por la fundación de Quito, la campaña ‘Vivamos la Fiesta en Paz’ se ha vuelto parte de la vida de los quiteños. Se trata de una estrategia de prevención del consumo de alcohol que este 2015 estuvo a punto de no realizarse.


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La razón: el proyecto de la campaña, presentado por el Liceo Internacional el pasado diciembre, no fue suscrito en febrero -como ha sucedido siempre- por el Municipio de Quito. De hecho, no fue suscrito. Recién el viernes 6 de noviembre se suscribió un documento por el cual se concedía un poco más de 25 mil dólares en materiales de comunicación a la campaña, la cual ha recibido más de 100 mil dólares desde hace más de un lustro.

Marco Dávila, el principal organizador de ‘Vivamos la Fiesta en Paz’, conversó con La República.EC sobre esta reducción del presupuesto de la campaña y sus consecuencias.

– ¿Alcanzan los 25 mil dólares para la campaña?

– No alcanzan y además hay cosas que se dejaron de hacer. Más que una campaña, ‘Vivamos la Fiesta en Paz’ se convirtió en un proyecto permanente, empezaba en el mes de febrero que era la fecha tope en que se firmaba el convenio con el municipio. Iniciábamos con el trabajo en las instituciones educativas, con los padres de familia, con estudiantes y con docentes. Eso se dejo de hacer. Este momento lo que estamos es básicamente intentando levantar una propuesta de comunicación, es decir, regresar 13 años atrás, cuando la propuesta era eminentemente comunicacional. El municipio nos entregará materiales de comunicación, no nos entrega el dinero ni nosotros hemos aceptado que se nos entregue el dinero porque a estas alturas es totalmente extemporáneo y con esto lo que vamos a intentar es justamente eso, no dejar de hacer la propuesta comunicacional.

– ¿Qué explicación dio el cabildo para esta reducción?

– Nosotros no tenemos claro qué es lo que pasó. En el mes de diciembre del año anterior, luego de concluir el proyecto del 2014, dejamos la propuesta en la Secretaría de Seguridad. Se nos informó que el proyecto estaba prácticamente aprobado, crecía el monto a 160 mil dólares si no me equivoco y el proyecto se iba a extender a varias de las parroquias rurales del distrito metropolitano. Lamentablemente se fue alargando el tiempo, no se pudo firmar el convenio en el mes de febrero, después de algunas reuniones con funcionarios del municipio el proyecto se fue diluyendo, a pesar de nuestra insistencia. Hay que preguntarles a las autoridades porque nosotros a ciencia cierta no sabemos qué es lo que pasó.

– ¿Qué dice Juan Zapata, secretario de Seguridad?

– Él ha aclarado que la gestión se fue diluyendo entre papeles y algunas cosas más. En todo caso, los que tienen que responder son ellos. Nosotros tenemos la documentación que confirma lo que hemos dicho a la prensa: hicimos lo único que podíamos, insistir que se firme el convenio e iniciar el proyecto. Eso no pasó. Esa información la maneja el mismo Juan Zapata, Jorge Arguello que es el Gerente de la Empresa Metropolitana de Seguridad y concejales del directorio de esa empresa, como Carla Cevallos.

– ¿Y el alcalde? ¿Qué les ha dicho? 

– Con el alcalde nosotros tuvimos un solo contacto: en diciembre, cuando el presidente de la República nos invitó a la Red de Consejos Estudiantiles a un almuerzo. Ahí pudimos conversar con el alcalde y él se comprometió con la continuación del proyecto. Yo creo que él no sabe lo que está pasando, creo que hay muchas cosas que se quedan en los manos medios. El año pasado  ya hubieron dificultades de comunicación. No hay la comunicación que hubo con las administraciones anteriores. Otro era el escenario con Paco Moncayo, con Augusto Barrera. Algo totalmente diferente.

– ¿Había un contacto directo con ellos?

– Un contacto muy directo con ellos, sus asesores y con algunos concejales, que estaban siempre preocupados no del tema de la campaña sino de la esencia de la campaña. Yo creo que es importante recalcar que esta reducción de recursos no perjudica en absoluto al Liceo Internacional ni a la Campaña ‘Vivamos la Fiesta en Paz’, el perjuicio es hacia el objetivo planteado por los jóvenes que iniciaron la campaña y que todos los años se suman a la campaña. Es coartar los sueños de estos jóvenes que hacen algo propositivo por la ciudad. Todo esto me hace pensar que cuando los jóvenes hacen algo positivo lo que se trata es de invisibilizar eso, sin embargo, si se encuentra a un joven consumiendo alguna droga enseguida el escandalo está ahí. Lo cierto es que hoy el apoyo a la campaña es insuficiente.

– En conclusión, pierde la ciudad de Quito…

– Si. El Liceo Internacional es un colegio muy reconocido en el país, no pierde nada. A ratos hay gente que se pregunta qué necesidad tiene el Liceo de hacer esto. Sin embargo, somos una institución que tiene un compromiso social profundo. Además, la credibilidad que la campaña ha ganado durante todo este tiempo y ese ejercicio que se ha hecho de reunir a los consejos estudiantiles es importantísimo y vital para la juventud. Los proyectos que han salido de ‘Vivamos la Fiesta en Paz’, como por ejemplo el programa de liderazgo juvenil en el Estado de Israel a muchos de estos jóvenes les cambió la vida. Hay una muchacha de la USFQ que me decía que de adolescente ni siquiera pensó en su vida subirse a un avión, peor irse a un curso en Israel. Hace años vendimos cerca de 300 mil pulseras azules para apoyar a los pacientes de Solca. Muchos de los voluntarios de ‘Un techo para mi país’ han sido chicos de nuestra campaña que se sensibilizaron. Muchas de las autoridades que hoy tenemos han sido parte de la campaña y muchos de ellos reconocen el valor de la propuesta. Esto no nos perjudica a nosotros. A quienes se corta las alas  es a los jóvenes que están haciendo algo positivo para la ciudad.

– Usted dijo, en declaraciones a la prensa, que el año pasado no hubo muertes relacionadas al consumo de alcohol durante las fiestas de Quito. ¿La reducción del presupuesto a la campaña pone en peligro los resultados de la misma?

– No porque nosotros vamos a hacer la campaña. Hay que tener eso claro, nosotros al municipio no le hemos exigido nada. Después de que a nosotros nos dijeron que no tantas veces, finalmente creemos que para hacer el bien no tenemos que estar de rodillas ante nadie ni tampoco pedirle permiso a nadie. Nosotros continuaremos con el proyecto: para eso está la gente que siempre ha apoyado la campaña.  Hemos pasado el sombrero entre los padres de familia del Liceo Internacional para hacer el spot de televisión y lo estamos haciendo. Ya hubo padres de familia que han enviado sus aportes. A veces yo digo que este es el país de los escándalos, nosotros no queremos ni hemos querido hacer un escándalo y lamentablemente este momento estamos en uno, no porque haya sido un tema nuestro sino porque cuando estas cosas le pasan a la ciudad hay medios de comunicación que se interesan y por eso hay mucha gente que le está reclamando al Municipio. Nosotros no le reclamamos nada, a pesar de que los recursos son de todos. No son de los concejales (por ahí hay unos que dicen “les hemos dado”). Son fondos públicos, recursos de todos los quiteños y ecuatorianos.

– En declaraciones a Teleamazonas la concejala Carla Cevallos dijo que 25 mil dólares es mucho dinero.

– Sólo las camisetas, se hacen aproximadamente 10 mil camisetas a una media de 3 dólares por cada una, cuestan 30 mil dólares. Ahí nos damos cuenta de que no tienen ni idea de lo que un proyecto social cuesta. Un proyecto de prevención bien hecho, de acuerdo a los estándares internacionales, debe que tener una inversión de aproximadamente 10 dólares por persona. Nosotros, desde ‘Vivamos la Fiesta en Paz’, todos los años, de manera directa, con el presupuesto que manejábamos, llegábamos a aproximadamente 30o mil personas. Es decir, el presupuesto de 120 mil dólares no cubría todo el trabajo que hacíamos en forma directa. En forma indirecta, a través de vía mass media, se llega en Quito a aproximadamente 500 mil personas, que ven y escuchan el mensaje a través de radio y televisión. Esos costos no han sido asumidos por el Municipio. Para pautar en medios de comunicación no nos ha cobrado nadie nunca nada. Nosotros lo que hemos hecho es hacer convenios, de buena voluntad, con la gente, los gerentes, los dueños de los medios de comunicación. Entonces las declaraciones de la concejala Cevallos son totalmente descontextualizadas, provienen de no entender y de no saber.

(I)