Ecuador. lunes 11 de diciembre de 2017
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¿Los argentinos son los más metrosexuales?

Los hombres argentinos están más preocupados por su imagen, según un informe de la Sociedad Argentina de Dermatología (SAD) que confirma que subieron en un 30 % las consultas masculinas para realizar tratamientos de dermoestética durante este año.

Los hombres argentinos están más preocupados por su imagen, según un informe de la Sociedad Argentina de Dermatología (SAD) que confirma que subieron en un 30 % las consultas masculinas para realizar tratamientos de dermoestética durante este año.


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“Los hombres quieren cuidarse como las mujeres, quieren verse bien”, dijo este miércoles a Efe la dermatóloga Cristina Pascutto, miembro de la SAD, quien sostuvo que principalmente los hombres se acercan a profesionales de la estética a causa de cicatrices faciales causadas por el acné, arrugas, manchas, calvicie o el exceso de vello en el cuerpo.

El estudio, que mide la cantidad de consultas en centros de estética realizadas en el primer trimestre del año en Argentina, revela que en su mayoría los hombres que buscan mejorar su imagen tienen entre 30 y 60 años de edad.

“Es un fenómeno global”, dijo la especialista en piel, al explicar que las cada vez más frecuentes consultas de belleza por parte de los hombres en el país suramericano no es una tendencia aislada.

Según datos de la Sociedad Americana de Cirujanos Plásticos, cerca de un millón de hombres se sometieron a procedimientos cosméticos en Estados Unidos en 2013, una cifra que arroja un incremento del 273 % desde 1997.

La dermatóloga recuerda que hace unos años los pacientes argentinos solicitaban más las intervenciones quirúrgicas, pero desde el surgimiento de los tratamientos cosméticos mínimamente invasivos “la tendencia se revirtió”.

Los tratamientos dermoestéticos más aplicados en los hombres son la exfoliación química o mecánica, el láser, los rellenos e incluso “algunos se atreven a la toxina botulímica”, que se usa para relajar los músculos faciales y suavizar las arrugas en la frente, el entrecejo y el cuello. EFE