Ecuador. lunes 11 de diciembre de 2017
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Fundación Cartier celebra 30 años de arte con “Memorias Vivas”

La Fundación Cartier, pionera en el mecenazgo de la creación contemporánea desde 1984, cumple 30 años y lo celebra a partir de este viernes con una exposición, “Mémoires Vives”, que reúne algunas de las obras más emblemáticas de su colección y otras creadas para la ocasión.

La Fundación Cartier, pionera en el mecenazgo de la creación contemporánea desde 1984, cumple 30 años y lo celebra a partir de este viernes con una exposición, “Mémoires Vives”, que reúne algunas de las obras más emblemáticas de su colección y otras creadas para la ocasión.


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La instalación “In Ei”, de Issey Miyake, es una de las novedades que el público descubrirá en la sede de la institución, en su interior y en el jardín que rodea el edificio transparente construido por Jean Nouvel en 1994.

El artista japonés, conocido por la firma de moda que creó, cuyos escultóricos modelos de pliegues comprimidos vestían hoy algunos de los empleados Cartier, inspiró en la arquitectura de Nouvel y en la investigación matemática de Jun Mitani sus nuevas “esculturas de sombras”, hechas con materiales reciclados plegados a mano.

Hasta el 21 de septiembre, la exposición cuenta “la larga historia de 30 años de la fundación”, que hoy celebra tres décadas de mecenazgo, de relación con los artistas, de exposiciones, de colección y de encargos, resumió la conservadora Hélène Kelmachter.

Reúne obras de una treintena de artistas elegidas con tres criterios: su calidad, la relación con el autor y el momento en el que fueron creadas, añadió.

Las celebraciones se prolongarán durante todo un año, hasta mayo de 2015, con propuestas muy diferentes en los dominios más variados, de la pintura a la escultura, la fotografía, la música, las artes populares, la “performance”, la ciencia y el cine.

Una de las principales características del evento inaugurado hoy es que irá transformándose con el tiempo de manera sustancial, pues ciertas obras vendrán a completar el conjunto y otras desaparecerán.

Este movimiento perpetuo buscado por Cartier para mostrar mejor su arte, su mecenazgo y la relación construida con sus artistas tendrá en el séptimo arte un reflejo especial.

Subrayan al respecto que, gracias a una tecnología innovadora, la luz del día que atraviesa los muros de Nouvel no será obstáculo para disfrutar del cine.

La idea fue de otro artista clave del lugar, David Lynch, quien vistió de laca roja y azul un muro, donde se proyectarán de manera interrumpida películas, diaporamas, vídeos de artistas de la colección de la fundación y extractos de sus archivos.

Sobre la gran pantalla LED instalada a los efectos, el fotógrafo y cineasta Raymond Depardon resumirá la historia de la corporación y sus artistas en “8e étage”, mientras que el japonés Takeshi Kitano aportará sus cortos llenos de humor, y Claudine Nougaret hablará de los científicos que pasaron estos años por Cartier.

En la misma planta baja, entre las piezas por redescubrir, figura el prototipo de avión biplaza Kelvin 40, proeza técnica de diseño futurista creada en 2003 por Marc Newson, en abierto diálogo con la interrogación gigante de Richard Artschwager “Question mark three period” (1994).

Comparten sala con obras como “Il Cavaliere di Dürer” (2011), de Alessandro Mendini; la maqueta de una futura Kinshasa de colores, “Projet pour le Kinshasa du troisième millénaire” (1999), de Bodys Isek Kingelez; o los retratos del congoleño Chéri Samba, “J’aime la couleur” (2010) y “La vraie carte du monde” (2011).

En el sótano reina “In Bed” (2005), escultura gigante de Ron Mueck procedente de la primera de las dos exitosas monográficas dedicadas al artista australiano, en contraste con los minuciosos cómics de sendos cuadernos de dibujo de Moebius, que dominan los muros de ese particular dormitorio.

Igualmente, bajo tierra, cuadros con polvo de cañón como “The Earth Has Its Black Hole Too” (1993), de Cai Guo-Qiang, hacen eco a la ininterrumpida letanía sobre la paz y las relaciones humanas de dos hombrecillos sentados en los lejanos extremos de una mesa, la “Table Piece” inventada por Dennis Oppenheim en 1975. EFE