Cuentas nacionales: una recuperación engañosa

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3 Oct 2016

El Banco Central del Ecuador (BCE) publicó hoy el boletín de cuentas nacionales con información hasta el segundo trimestre de 2016[1]. En la presentación ante los medios de comunicación el gerente del BCE, Diego Martínez, destacó que en el segundo trimestre de este año la economía ecuatoriana empezó a mostrar signos de recuperación, en comparación con el primero. “Habíamos anunciado que la economía ecuatoriana se está recuperando y se evidencia en este crecimiento del 0,6% del segundo trimestre”, dijo Martínez, según la cuenta de Twitter oficial de la institución. Más allá de que en la comparación interanual (es decir, el segundo trimestre de 2016 frente a igual período de 2015) el PIB registra un decrecimiento de 2,2% (la cuarta caída interanual consecutiva), conviene analizar las razones que explican esa aparente recuperación entre el primer y el segundo trimestre de este año.

La primera es que, según el propio BCE, el primer trimestre de 2016 fue incluso peor de lo que se pensaba hasta ahora. En el nuevo boletín el organismo oficial ha corregido la caída interanual del primer trimestre de -3% (que ya era el peor resultado en dolarización) a -4%. La “recuperación” del segundo trimestre que el BCE pretende destacar se da, entonces, frente a un período en que la economía mostró un pobrísimo desempeño.

Pese a esto, cabe preguntarse ¿qué mejoró entre el primer y el segundo trimestre de este año para explicar ese crecimiento de 0,6%? Según el boletín del BCE, el resultado positivo se explica, principalmente, por un aumento de 5% en las exportaciones y, en menor medida, por un alza de 1,6% en el consumo del gobierno. Todos los demás componentes del PIB por el enfoque del gasto (consumo de los hogares, inversión e importaciones) registran resultados negativos. Por tanto, el contexto externo, que en el discurso oficial hasta ahora venía siendo el culpable de la contracción económica que atraviesa el Ecuador, ahora es el que le permite tener un resultado positivo. Otra muestra de la dependencia del “modelo económico” del actual gobierno (si se puede llamar modelo económico a la política de gastar irresponsablemente los recursos públicos, incluso si eso lo obliga a contratar deudas en condiciones onerosas) hacia factores que no controla.

De hecho, las cifras del BCE muestran que ese crecimiento de 0,6% no se explica –salvo por el mayor consumo del gobierno– por factores internos. Al contrario, la demanda doméstica se contrajo 1,1% entre el primer y el segundo trimestre de este año (y 7,4% en términos interanuales) como consecuencia, principalmente, de una caída de 0,4% en el consumo de los hogares y de 2,4% en la inversión.

En una presentación sobre los resultados de las cuentas nacionales trimestrales[2], el BCE señala que entre las fuentes utilizadas para el cálculo de las mismas está el Estudio Mensual de Opinión Empresarial (EMOE), una encuesta que el propio BCE realiza entre empresarios de los sectores de industria, comercio, construcción y servicios. Los resultados del EMOE muestran que en el segundo trimestre la demanda laboral por parte de las empresas encuestadas fue menor, para todos los sectores analizados, que en el primero, es decir, que las empresas emplearon menos personal. Esto, y la caída de la formación bruta de capital fijo (es decir, la inversión física, principalmente en construcción y en maquinaria y equipo) muestran que la “recuperación” de la economía que destaca el BCE no responde a un crecimiento genuino en el nivel de actividad que se traduzca en un mayor número de puestos de trabajo y, por tanto, más bienestar para la población.

De hecho, más allá del aumento en las exportaciones (en buena parte explicado por un crecimiento de las petroleras), esa “recuperación” de la economía en el segundo trimestre está dada por el mayor consumo del gobierno, que a su vez responde al agresivo proceso de endeudamiento que el Ejecutivo ha emprendido (en buena parte con recursos depositados en el BCE y también con onerosos créditos externos) para ponerse al día con algunos de sus proveedores y, de ese modo, tratar de mostrar una situación económica menos desfavorable de cara a la campaña electoral. El problema es que, además de ser insostenible, esa estrategia, que no brinda certidumbre a las empresas, no permite generar nuevas fuentes empleo.

[1] Si bien, a diferencia de los reportes anteriores, este se presentó “apenas” con un día laborable de retraso, esta vez el BCE decidió publicar información incompleta, pues faltan los resultados en valores nominales y también los deflactores.

[2] Ver: https://contenido.bce.fin.ec/docs.php?path=/documentos/PublicacionesNotas/Catalogo/CuentasNacionales/cnt65/ResultCTRIM96.pdf

 

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