Elipse de luna parcial, luna de cobre

El eclipse lunar parcial profundo de hoy, 28 de agosto de 2026, tiñe el cielo de tonos rojizos al cubrir hasta el 96.3% del disco de la Luna Llena. Este evento astronómico se posiciona como el último gran espectáculo celeste del año, capturando la atención de millones de observadores en América, Europa occidental y África.

A diferencia de los eclipses comunes, el fenómeno de esta noche destaca por su gran magnitud umbral de 0.93. Aunque técnicamente se clasifica como parcial porque una delgada franja del satélite queda fuera del cono de sombra terrestre, la Luna penetra de forma tan profunda en la umbra que visualmente simula las características de un eclipse total. Este evento ocurre exactamente dos semanas después del histórico eclipse solar del 12 de agosto, un acoplamiento orbital habitual debido a la inclinación de la órbita de nuestro satélite.

El característico tono rojizo o cobrizo que adquiere el astro se debe a la dispersión de Rayleigh. Aunque la Tierra bloquea la luz directa del Sol, la atmósfera de nuestro planeta actúa como una lente. Esta capa filtra las longitudes de onda más cortas (como la luz azul) y refracta los componentes rojos, proyectándolos directamente hacia la superficie lunar. Los astrónomos señalan que mirar hoy a la Luna equivale a observar el reflejo simultáneo de todos los amaneceres y puestas de sol de la Tierra.

Horarios y visibilidad global

El eclipse se desarrolla simultáneamente en todo el mundo, variando únicamente según la hora local de cada región:

  • Ecuador, Colombia y Perú: Registraron el punto máximo a las 23:13 horas del jueves 27 de agosto.
  • México (Centro): Alcanzó el mayor oscurecimiento a las 22:12 horas del jueves.
  • Argentina, Chile y Uruguay: El máximo ocurrió en la madrugada del viernes 28 a las 01:13 horas.
  • Estados Unidos (Nueva York) y Venezuela: Vivieron el pico a las 00:12 horas de este viernes.
  • España: Se observa durante la madrugada, alcanzando el máximo a las 06:12 horas.

Para disfrutar del evento no se requieren gafas de protección ni filtros, a diferencia de los eclipses solares. El uso de binoculares o telescopios caseros potencia la apreciación de los sutiles cambios cromáticos en el relieve de los cráteres.

Más allá de su valor estético, agencias como la NASA aprovechan estos eventos para estudiar las variaciones térmicas drásticas en el suelo lunar mediante misiones activas como el Lunar Reconnaissance Orbiter. Asimismo, la observación de la luz solar filtrada a través de la atmósfera terrestre sirve como modelo de calibración para que los astrofísicos aprendan a identificar firmas biológicas en exoplanetas lejanos.

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