A menos diez muertos y varios heridos, la mayoría en Guayaquil, han quedado cono saldo violento de ataques entre la madrugada del martes 2 y la noche del miércoles 2 de septiembre: incluyen el asesinato de cuatro integrantes de una misma familia en un ataque con lancha, la ejecución de dos jóvenes sacados de sus camas y el baleo de un conductor de tricimoto frente a un colegio mientras transportaba niños.
El episodio más grave se registró en el sector suroeste de la ciudad, en las calles 50 y Sedalana, donde alrededor de las 05:00 del miércoles un grupo armado llegó en una lancha hasta una vivienda y abrió fuego contra sus ocupantes. Según versiones policiales y fiscales, en el lugar murieron cuatro personas —dos hombres y dos mujeres, todos adultos— y quedó herido otro adulto, mientras dos menores lograron sobrevivir.
Las autoridades investigan el hecho como parte de las disputas territoriales entre bandas criminales que operan en la zona.
En el mismo sector, en un radio de pocas cuadras, se registraron otros dos ataques. La noche del martes, alrededor de las 23:00, tres sujetos en moto dispararon contra personas que se encontraban en una tienda ubicada en la intersección de la calle 49 y Rosendo Avilés; un hombre murió en el sitio y dos resultaron heridas. Horas después, hacia las 21:00 del miércoles, dos mujeres fueron asesinadas a tiros en la misma área, mientras una tercera persona quedó herida.
En el norte de Guayaquil, la violencia también golpeó con fuerza. En el barrio Gallegos Lara, conocido como La Florida, un comando de aproximadamente diez hombres armados irrumpió en dos viviendas durante la madrugada del 2 de septiembre, sacó a dos jóvenes de sus camas y los ejecutó con fusiles. Las víctimas fueron identificadas como Anderson Chicaiza Contreras, de 21 años, y Anthony Arreaga Heredia, de 23.
La Policía Científica levantó los cuerpos y recogió evidencias en la escena, mientras la Fiscalía abrió una investigación por homicidio calificado.
Otro hecho que encendió las alarmas ocurrió en la parroquia Pascuales, también en el norte de la ciudad. Aproximadamente a las 06:50 de la mañana del miércoles, un conductor de tricimoto de 19 años fue baleado cuando se encontraba frente a una unidad educativa, mientras trasladaba a varios menores de edad. Los niños resultaron ilesos, pero el joven murió en el lugar tras recibir múltiples impactos de bala.
Agentes de la Policía Nacional acordonaron el sector y revisaron cámaras de seguridad para identificar a los responsables.
Las autoridades no han ofrecido aún un parte nacional consolidado que sume todas las muertes, pero los reportes de la Policía, la Fiscalía y los medios permiten confirmar que, en menos de 24 horas, se registraron al menos diez fallecimientos vinculados a acciones de sicariato.
Guayaquil, Manta, Quito y Machala siguen encabezando el ranking de ciudades con más homicidios en lo que va de 2026. El Oro, y en particular Machala, es la provincia que más ha empeorado respecto a 2025. Guayas sigue siendo el epicentro absoluto.
Entre el 1 de enero y el 31 de julio de 2026, el Ministerio del Interior contabilizó 4.882 homicidios intencionales en Ecuador, frente a 5.295 en el mismo lapso de 2025: una reducción de cerca del 7,8 %, insuficiente para sacar al país del segundo peor arranque de año de su historia reciente.
El promedio se mantiene en torno a 23 muertes violentas por día (una cada 63 minutos). Junio (693) y julio (704) ya superaron los conteos de esos mismos meses de 2025, el año récord, que cerró con 9.216 homicidios. No hay cifra oficial consolidada publicada al 2 de septiembre que sume agosto y los dos primeros días de septiembre; si el ritmo diario de 23 se sostuvo en agosto, el acumulado enero–2 de septiembre superaría las 5.600 muertes, todavía por debajo del ritmo de 2025 pero muy por encima de cualquier año anterior a la crisis.
Guayas concentró 2.028 de los 4.882 casos hasta julio; Manabí, 705; El Oro, 634; Los Ríos, 558. En ese mismo período fueron asesinados 345 menores de edad, un máximo histórico para siete meses. La baja nacional es real en el agregado, pero desigual: 79 cantones vieron subir los homicidios respecto a 2025, y las masacres de estos tres días muestran que el aparato de sicariato y las disputas territoriales no se han detenido.

