El petróleo roza los 100 dólares por barril tras una nueva escalada de ataques en Oriente Medio

El mercado energético global ha entrado en una fase de máxima alerta. Los precios internacionales del petróleo se dispararon hasta rozar la barrera psicológica de los 100 dólares por barril, impulsados por la reanudación de los ataques armados entre Estados Unidos e Irán, y los recientes bombardeos de los rebeldes hutíes contra refinerías estratégicas en Arabia Saudita.

Al cierre de las principales bolsas, el crudo Brent, de referencia para los mercados europeos, subió con fuerza posicionándose en 97,85 dólares por barril (con picos intradía de US$ 99,46). Paralelamente, el West Texas Intermediate (WTI), referente para el mercado estadounidense y latinoamericano, avanzó de forma constante hasta cotizarse por encima de los 93 dólares por barril. Analistas de firmas globales como Goldman Sachs ya han ajustado al alza sus previsiones, advirtiendo que el barril podría trepar por encima de los 120 dólares si el conflicto en el golfo Pérsico se prolonga.

Las causas del repunte: Fuego cruzado en rutas clave

Detrás de esta repentina escalada se encuentra el estrangulamiento de la oferta física debido a la guerra en la región. El detonante de las últimas horas incluyó ataques directos del ejército estadounidense contra petroleros iraníes en el golfo Pérsico, a lo que Teherán respondió amenazando con un bloqueo total a la navegación en el estrecho de Ormuz, el paso marítimo por donde transita un tercio del petróleo mundial.

Para agravar la crisis, el grupo rebelde hutí de Yemen ejecutó una ofensiva con drones y misiles contra la refinería de Jazan, en el sur de Arabia Saudita, provocando incendios e interrupciones temporales en la producción energética de la estatal Saudi Aramco.

Impacto inmediato en los consumidores e inflación

La sacudida en los precios del crudo está golpeando directamente el bolsillo de los ciudadanos. El encarecimiento global ha llevado los precios de la gasolina y el diésel a máximos históricos en regiones dependientes de la importación. En Estados Unidos, por ejemplo, los combustibles alcanzaron récords estacionales, encendiendo nuevamente los temores a un rebote de la inflación y forzando a la Reserva Federal a vigilar de cerca la situación económica.

Organizaciones financieras internacionales anticipan que, de no reabrirse las rutas de navegación seguras a corto plazo, el encarecimiento del transporte de mercancías provocará un efecto dominó que elevará los costos de alimentos y bienes de consumo a nivel planetario. (I)

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