Los Tiguerones surgieron entre 2017 y 2019 en la costa ecuatoriana como una facción armada de Los Choneros. Su fundador y líder principal es William Joffre Alcívar Bautista, alias «Negro Willy», un exguardia penitenciario que aprovechó su cargo para ingresar contrabando, reclutar reclusos y consolidar una estructura propia dentro del sistema carcelario. Tras el asesinato del líder chonero Jorge Luis Zambrano (alias «Rasquiña») en diciembre de 2020, la organización rompió alianzas y se independizó para operar como un Grupo de Delincuencia Organizada (GDO) autónomo.
Su principal bastión estratégico es la provincia de Esmeraldas y sectores vulnerables del norte y noroeste de Guayaquil (como Nueva Prosperina y Socio Vivienda). También registran operaciones en la provincia de Manabí y expansiones hacia zonas fronterizas en el norte de Perú.
A nivel operacional, se desempeñan como un engranaje logístico clave para el narcotráfico internacional, en particular sirviendo de brazo operativo al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) de México para el resguardo de rutas, acopio y envío de cocaína hacia Estados Unidos y Europa mediante la contaminación de contenedores en puertos. En el ámbito urbano practican el microtráfico, la extorsión masiva (denominada popularmente como «vacunas»), el secuestro extorsivo, el sicariato, el tráfico ilegal de armas y el lavado de activos.
Capacidad y Estructura Numérica
Se calcula que la agrupación cuenta con varios miles de integrantes divididos en células operativas. Sus filas están compuestas por pandilleros urbanos, sicarios, reclusos reclutados en pabellones carcelarios bajo su control e incluso efectivos cooperantes en fuerzas de seguridad o de custodia penitenciaria.
Los Tiguerones sostienen una sangrienta disputa territorial y logística contra Los Choneros y Los Gángsters. Para enfrentar a sus enemigos, conformaron en su momento la alianza criminal «Nueva Generación» junto con Los Lobos y Los Chone Killers. La disputa por el control de las cárceles, los puertos fluviales/marítimos y el cobro de extorsiones ha sido la causa directa de la ola de homicidios e inestabilidad nacional en Ecuador desde 2021.
Los Atentados Más Graves
Entre sus crímenes con mayor impacto social e internacional destacan:
- Toma armada de TC Televisión (2024): El 9 de enero de 2024, un comando fuertemente armado irrumpió en los estudios del canal TC Televisión en Guayaquil durante una transmisión en vivo, tomando como rehenes al personal y desencadenando la declaratoria de «Conflicto Armado Interno» en Ecuador.
- Masacre del Puerto de Esmeraldas (2023): Asesinato a quemarropa de nueve artesanos y pescadores en el puerto pesquero de Esmeraldas en abril de 2023 por negarse a pagar extorsiones («vacunas»).
- Ataques con coches bomba y violencia extorsiva: Vinculados al atentado terrorista con explosivos en el sector Cristo del Consuelo (Guayaquil, 2022) que cobró la vida de cinco personas, detonaciones de coches bomba en gasolineras y masacres en sectores como Socio Vivienda que causaron el desplazamiento forzado de comunidades enteras.
- Crisis y Masacres Penitenciarias: Autores directos y copartícipes en varias de las peores matanzas carcelarias dentro de la Penitenciaría del Litoral y la cárcel de Esmeraldas.
Debido a su accionar de alto impacto, la agrupación ha sido designada oficialmente como organización terrorista por el Gobierno de Ecuador y por Estados Unidos.
