Japón busca reforzar su ejercito ante el poderío militar chino

Tokio, 12 jul (EFE).- Japón presentó hoy su plan para reforzar el Ejército bajo el mandato del conservador Shinzo Abe, que busca enmendar la constitución pacifista del país e incrementar el presupuesto militar en un entorno marcado por el avance de la maquinaria bélica china.

En su Libro Blanco de Defensa 2013, publicado hoy, el Gobierno nipón dedica la mayor parte de sus más de 400 páginas a China y denuncia un «preocupante» aumento de actividades marítimas «potencialmente peligrosas» por parte del país vecino.

En consecuencia, Tokio pide a Pekín que respete las normas internacionales en referencia a las continuas intrusiones en aguas que Japón considera suyas en torno a los islotes Senkaku (Diaoyu en chino), cuya soberanía se disputan ambos países.

Entre septiembre del año pasado, cuando el Gobierno nipón nacionalizó el suelo de varias islas de ese archipiélago (lo que enfureció a Pekín), y el pasado abril se han producido 41 intrusiones de embarcaciones chinas, muy por encima de las cinco que Tokio detectó entre 2008 y 2012.

«China está expandiendo su actividad y además hay falta de transparencia en cuanto al aumento de los presupuestos que invierte en su ejército, y eso es motivo de preocupación para la comunidad global», explicó en una rueda de prensa para presentar el documento uno de los consejeros del Ministerio de Defensa, Masayoshi Tatsumi.

Pekín ha destinado a sus tropas este ejercicio unos 117.000 millones de dólares, un 10,7 % interanual más, y, aunque el gasto militar se ha disparado en Asia precisamente para compensar el empuje chino, el gigante asiático seguirá gastando más este año que Japón, Corea del Sur y Taiwán combinados.

En cualquier caso, tras su llegada al poder en diciembre, el Gabinete Abe aprobó un presupuesto militar récord de 47.000 millones de dólares para el curso 2013, en lo que supuso el primer incremento de esta partida en Japón en 11 años.

Buena parte del mismo ha ido destinado a la mejora en tareas de recopilación de datos y vigilancia en torno a las Senkaku, donde este año se ha reforzado la cooperación con la Guardia Costera y se han desplegado casi 300 efectivos más, dos nuevos aviones P-1 de seguimiento y dos navíos de patrulla.

Del mismo modo, se han destinado unos 300 millones de dólares a adquirir dos nuevos cazas F-35, mientras el Gobierno subraya que en 2012 las Fuerzas Aéreas de Auto Defensa realizaron 306 salidas (una cifra récord) ante la posibilidad de que aeronaves chinas violaran espacio aéreo nipón.

El Gobierno de Abe tiene previsto elaborar nuevas directrices para definir la política de defensa nacional a largo plazo para finales de este año, y este Libro Blanco ofrece ya un atisbo de la que está llamada a ser esta nueva postura militar.

Por ello, el informe resume la actividad acometida este año por el comité convocado por el primer ministro para estudiar una futura enmienda del artículo 9 -por el cual Japón renuncia a tener ejército y a declarar la guerra a otro Estado- de la Constitución concebida por la ocupación estadounidense tras la Segunda Guerra Mundial.

La modificación constitucional buscaría llamar a las tropas niponas (bautizadas eufemísticamente como Fuerzas de Autodefensa) por su nombre, definir su rol en la Constitución o autorizarlas a defender a ejércitos aliados en caso de ataque.

La «amenaza contra la soberanía nipona» que supone el despliegue de China, según Tokio, y las campañas de amenazas y programas de misiles y armas nucleares de Corea del Norte suponen un semillero idóneo para que la iniciativa del jefe de Gobierno logre salir adelante.

Sin embargo, países vecinos han aireado su temor a que esto lleve al rearme de un país que invadió buena parte de Asia durante la primer mitad del siglo XX, y esgrimen a cada rato las credenciales de Abe, conocido negacionista de los crímenes del ejército japonés en China o Corea y nieto de un notorio político proimperialista. EFE

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