Ferran Torres, el goleador oportuno, el jugador que no necesita deslumbrar para convencer con su eficacia, marcó el gol que necesitaba España para bordar en su pecho la segunda estrella, un segundo título que luchó ante una plana selección argentina, que jugó toda la prórroga con uno menos por la expulsión de Enzo Fernández y en la que apenas apareció Leo Messi, en su despedida de la Copa del Mundo.
Ferran metió el gol de Iniesta, el que como el manchego dieciséis años antes, en Johannesburgo, saca a la calle a todo un país que se identifica con una idea. Por juego y actitud, por no convertir cada disputa en una batalla, como quería Argentina, la Roja es una justa campeona, un equipo que ha dejado por el camino a Portugal, Bélgica, Francia y, en el último momento, al hasta ahora rey del torneo.
En un tensa final, con demasiado contacto permitido por el árbitro, España propuso y Argentina trató de sobrevivir, sobre todo en un segundo tiempo en el que el conjunto de Luis de la Fuente fue muy superior y la Albiceleste apenas abandonó su lado de la cancha, con Messi como espectador.
Mereció más la Roja antes de la prórroga. Acumuló hasta 13 disparos por uno del rival antes del tiempo extra y se topó con un espectacular Emiliano Martínez, imponente para mantener a flote a los de Scaloni.
No sorprendieron de salida ninguna de las dos. España quiso jugar en campo rival y dictar el ritmo del juego. Argentina aguardó paciente su momento. Y entre las dos, el miedo a encajar el primer gol, el juego trabado para evitar acciones de peligro.
Unai Simon
La primera la tuvo Lamine, a los 5 minutos, tras una pared con Dani Olmo, el mejor socio cuando el balón ronda el área, y obligó a intervenir a Emiliano Martínez. Casi acto seguido respondió Argentina por un error de Aymeric Laporte y fue Unai Simón el que tuvo que abandonar el área para evitar que Messi controlara el balón.
No hubo mucho más hasta la pausa de hidratación, esta vez justificada. Hicieron corrillo los jugadores españoles en torno a Luis de la Fuente, que corrigió posiciones, que para eso se está utilizando este parón, un espacio que no acostumbra a usar Scaloni.
Y de ese intervalo de tres minutos salió una selección española más confiada en su juego asociativo, a la que le faltó precisión, pero que creó peligro con disparos de Mikel Oyarzabal, detenido sin problemas por ‘Dibu’, y Marc Cucurella, demasiado cruzado.
La Albiceleste no solo no disparó a puerta, sino que antes del descanso perdió por lesión a Lisandro Martínez, sustituido por Nicolás Otamendi, pero condujo el partido al lugar que quería en el descanso. Y, aunque no tuvo noticias de Messi, no le importó, porque el capitán elige su momento.
Tras el entretiempo, con espectáculo a lo Superbowl incluido, no cambió la dinámica la entrada de Leandro Paredes, demasiado revolucionado, que se ganó pronto una amarilla. Argentina, sin el balón, elevó la intensidad de sus entradas, en ocasiones rozando la violencia, y De la Fuente recurrió al plan B, Ferran y Pedri al campo, por Oyarzabal -prácticamente inédito- y Fabián.
La Roja
Y La Roja comenzó a desdibujar a la campeona del mundo, que fue reculando. Con Lamine cada vez más activo, Ferran a punto estuvo de marcar de cabeza, pero bien colocado detuvo el ‘Dibu’ (m.66). La pausa de hidratación le dio un respiro a una Albiceleste en apuros, tanto que Scaloni agotó sus cambios con 20 minutos por delante.
Pedri, Cubarsí, Laporte… España fue acumulando ocasiones, se volcó sobre el arco argentino y convirtió al ‘Dibu’ Martínez en el mejor jugador del rival. Con Mikel Merino y Nico Williams sobre el campo, sintió que era su momento.
Se adueñó por completo del partido la selección española, pero también entró en la ‘zona argentina’ en ese momento en el que saca ventaja de cualquier acción. Ni la expulsión de Enzo Fernández, por pasarse de frenada en un balón dividido con Pau Cubarsí (m.93), pudo considerarse entonces una ventaja porque la Albiceleste se crece ante las adversidades.
Y cuenta con el ‘Dibu’, de nuevo el héroe para sacar un golpe franco desde 20 metros de Lamine, en la última acción, y enviar el partido a una prórroga en la que nada más comenzar puso una mano increíble a un cabezazo de Nico Williams.
Marcó casi acto seguido el menor de los Williams, pero su gol fue anulado por una presunta falta previa de Mikel Merino sobre Nicolás Otamendi y, pese a continuar cercando el área albiceleste, no acabó de encontrar el remate oportuno hasta el segundo tiempo de la prórroga.
Messi, desdibujado
Hasta que nada más comenzar la segunda mitad del tiempo extra, apareció Ferran para aprovechar un balón peinado desde atrás de Nico Williams y rematar con el alma donde no llegase el ‘Dibu’.
Con la única consigna de llegar a los penaltis como fuese durante demasiados minutos, Argentina acabó cediendo el título sin nada que ofrecer. Con un hombre menos, sí, pero también asumiendo demasiado pronto su inferioridad. Y con Messi muy desdibujado en su último partido en un Mundial.
España es una campeona de mérito. Un rival que infunde miedo por su capacidad para controlar el juego. Dieciséis años después vuelve a lucir la estrella del juego colectivo, de la creencia de que es mejor tratar bien al balón que recurrir al otro fútbol.
Ficha técnica:
1 – España: Unai Simón; Pedro Porro, Pau Cubarsí, Aymeric Laporte (Eric García,m.99), Marc Cucurella; Fabián Ruiz (Pedri,m.62), Rodrigo Hernández (Martín Zubimendi, m.99), Dani Olmo (Mikel Merino,m.75); Lamine Yamal, Mikel Oyarzabal (Ferran, m.62) y Alex Baena (Nico Williams, m.75).
Seleccionador: Luis de la Fuente.
0 – Argentina: Emiliano Martínez; Gonzalo Montiel (Nahuel Molina, m.58), Lisandro Martínez (Nicolás Otamendi, m.45), Cristian Romero (Facundo Medina, m.71), Nicolás Tagliafico; Enzo Fernández, Alexis McAllister, Rodrigo de Paul (Giuliano Simeone, m.71), Nico González (Leandro Paredes, m.46); Leo Messi y Julián Álvarez (Marcos Senesi, m.102).
Seleccionador: Lionel Scaloni.
Goles: 1-0: m.106: Ferran Torres.
Árbitro: Slavko Vincic (Eslovenia). Expulsó a Enzo Fernández por doble amarilla (ms 82 y.93+). Amonestó a los argentinos Lisandro Martínez, Leandro Paredes, Alexis McAllister.
Incidencias: Final de la Copa del Mundo disputada en el Estadio Metlife de East Rutherford ante 80.663 espectadores. EFE





