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Opinión

Los vagos al poder

Marlon Puertas
Guayaquil, Ecuador

Ahora que está de moda el sacar las tesis truchas al sol, debo decir, como una gran revelación, que la vaguería no es un tema nuevo. La diferencia, mis estimados aplicados de la lectura, es que antes, a los vagos no se les paraba mucha bola en el momento del reparto de los altos cargos que implicaban una tremenda responsabilidad. Nada de jefaturas, nada de ministerios, nada de presidencias de la república. A lo mucho, toma tu asesoría, toma tu contrato, toma tu maduro y quédate frío. Hasta ahí. Normalmente, las autoridades tenían un currículum importante, que más que en el papel, se reflejaba en sus palabras. Hablaban bonito, hilaban ideas, desarrollaban conceptos, convencían con argumentos. Claro que, del dicho al hecho, había un grandísimo trecho. Pero hablaban bien y escribían mejor, sin faltas ortográficas. Hasta el pillo académico se distinguía. Robaba con glamour.

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