Ecuador, domingo 18 de febrero de 2018

Three Billboards outside Ebbing, Missouri

Carlos Jijón Jurado
Guayaquil, Ecuador

Juro que cuando vi In Bruges hace diez años, nunca me hubiera imaginado que su director, Martin McDonagh, se convertiría en Martin Mcdonagh, aclamado director nominado a múltiples Óscars.

Juro que cuando vi In Bruges hace diez años, nunca me hubiera imaginado que su director, Martin McDonagh, se convertiría en Martin McDonagh, aclamado director nominado a múltiples Óscars. No porque In Bruges sea mala, todo lo contrario, es excelente. Pero también es lo más lejano a “Oscar bait” que puedes estar. Es decir, las películas no se ponen mucho más violentas y ofensivas que In Bruges.


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Pero después de ver Three Billboards outside Ebbing, Missouri, su nueva película y la razón de todas esas nominaciones, me queda claro. Es obviamente su mejor película hasta ahora.

Como sus otros dos trabajos (la ya mencionada In Bruges y Seven Psychopaths), hay mucho diálogo, violencia y una extraña yuxtaposición entre melancolía y humor infantil. Pero, mientras que las anteriores eran más comedias que eventualmente terminaban encontrando una trama, Billboards tiene una buena historia desde el principio y está concentrado en contarla bien.

Frances McDormand interpreta a Mildred Hayes, una mujer que, frustrada con la policía que no ha encontrado a los culpables de la horrible muerte y violación de su hija, decide recriminarles públicamente. Para hacerlo, pone tres enormes carteles en los que condena la falta de arrestos y la culpa en Bill Willoughby (Woody Harrelson), el jefe de policía.

Y esa es la premisa. Es brillante como una idea tan relativamente simple puede resultar en una película tan interesante. El pueblo de Ebbing, donde se ambienta la historia, está dividido en cuanto a los carteles. Hay quienes apoyan a Mildred, que creen que la policía no está haciendo su trabajo. Otros están indignados. Creen que Willoughby es un héroe local y odian ver su honra manchada. Las cosas se van poniendo más tensas desde ahí.

Lo mejor de la película para mí es que la historia es mucho más profunda y compleja que “heroica mujer se queja de incompetencia policial”. Mildred no hace lo que hace por odio. Una parte es frustración, pero también está convencida de que es una forma de encontrar al culpable de la tragedia. Willoughby tampoco es un monstruo. De hecho, parece ser un muy buen tipo que, si no ha resuelto el caso, no es por no tratar.

Y hay toda una serie de increíbles personajes y actuaciones. Está Red (Caleb Landry), el dueño de la empresa que le alquila los anuncios a Mildred, y a quien muchos culpan de todo el desastre que causan los anuncios. También está Jason Dixon (Sam Rockwell), un policía con reputación de violencia y racismo que adora a Bill Willoughby y absolutamente detesta esos carteles. Hay todo un excelente elenco que incluye a Lucas Hedges, Abbie Cornish, Peter Dinklage y muchos más.

Si tuviera que resumir cómo es la experiencia de ver Three Billboards, diría que en una película muy buena, si tienes suerte, tendrás un momento en el que taparás tu boca abierta, reaccionarás físicamente y no creerás lo que estás viendo. En Three Billboards eso pasa decenas de veces. Depende de ti si eso es lo que buscas cuando vas al cine.

En cuanto a si tiene alguna oportunidad de ganar el Óscar, en serio creo que no. Nunca olvidaré el día en que un empleado de una tienda de DVDs describió a Seven Psychopaths como “buenísima, muy malcriada, con malas palabras y mujeres desnudas”. Y aunque Billboards sea mucho más conservadora que su predecesora, definitivamente se parece más a ella que a algo como The Post, que parece haber sido genéticamente diseñada para ganar premios. Pero no importa, en realidad, lo que importa es que es una muy buena película que por infinita suerte está en los cines de Guayaquil. (O)