Metro sin metro
Quito, Ecuador
En mayo del año pasado escribí un artículo de opinión con este mismo título. En él decía que “se inaugurarán dos lindas estaciones [de metro], pero no habrá cómo viajar entre ellas”. Qué pena haber tenido razón.
En mayo del año pasado escribí un artículo de opinión con este mismo título. En él decía que “se inaugurarán dos lindas estaciones [de metro], pero no habrá cómo viajar entre ellas”. Qué pena haber tenido razón.
Tenacidad, potencia y muy poco apego al brillo individual. La espina dorsal de Alemania es el equipo y la prueba está que un asistidor se puede convertir en goleador y viceversa.
Quito necesita solucionar su problema de movilidad. El metro es una posible solución, pero no la única. Así, lo responsable es tomar decisiones urgentes en función de satisfacer las necesidades de los ciudadanos, sin sobre endeudar a la ciudad.
En dos días el mundo del fútbol vivió una versión remasterizada de la Divina Comedia: el infierno dantesco de los brasileños el martes y el cielo nirvánico de los argentinos el miércoles. El que hayan goleado 7-1, en una semifinal en casa, a los pentacampeones, fue el equivalente a descender al sótano pesadillezco del Averno sin escalas y en un abrir y cerrar de ojos.
El servicio militar históricamente constituía una contribución obligatoria a la defensa nacional. Napoleón promulgó una orden para que todos los hombres sin hijos, de edad entre 18 y 40 años, debieran prestar su servicio militar. En los diferentes países de Europa y América los varones tenían similar obligación, con pequeñas variantes en la edad y en el tiempo de permanencia en los cuarteles.
Lo medular del propuesto Código Monetario es quién manejará nuestra plata: el banco en que hemos confiado, o el Gobierno, como propone el Ejecutivo.
La idiotez política está al alcance de cualquier pueblo. Ninguna sociedad está libre de recorrer ese camino. Quien lo dude, debe pensar en la Alemania de Hitler, la Italia de Mussolini, la Cuba de los Castro o la Venezuela de Hugo Chávez. Sobran los ejemplos.
Los tiempos y circunstancias han llevado al Gobierno a tomar decisiones que, en otro contexto, se tomarían en sentido opuesto. ¿Optamos por un mal menor en cada caso? ¿Cuáles y cuántos dilemas anteriores se resolvieron escogiendo un “mal menor”? ¿Y, a qué costo? ¿Cuál será el próximo mal menor? ¿A los cuántos males menores podemos afirmar que vamos por un camino distinto del trazado originalmente?
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