Yasunízate
Santiago de Chile, Chile
Que el plan B de la revolución ciudadana respecto del ITT y el parque Yasuní haya triunfado, por la supuesta desidia internacional y la muy clara desidia local –disfrazada de campaña mediática global, más tendiente a vender imagen que a constituirse en voluntad real- no es sorprendente. Ocurrió con la perfecta Constitución, que se publicitó como un producto posthistórico e inclusivísimo, pero que, a poco andar, dadas las necesidades y el pragmatismo del poder cada vez más amplio y férreo, se trastocó en un instrumento «demasiado garantista». Ahora, todo el argumento para preservar al parque y sus riquezas tangibles e intangibles, pareciera valer mucho menos que los miles de millones que el gobierno alegaba defender y preservar con su iniciativa.
