Cómo les va a los padres
Quito, Ecuador
Todo lo que intente parecerse a Drive es obligatorio ver. Si allá Ryan Gosling era un solitario que trabajaba en una mecánica de autos, acá también. Si allá Ryan Gosling se ganaba la vida como chofer en huidas delictivas o persecuciones para películas, acá roba los bancos él mismo y en moto. Si allá Ryan Gosling encontraba su redención en ayudar a Carrey Mulligan y su familia a huir de las mafias, acá lo hace en sacar adelante a su propio hijo –junto a Eva Mendes– que está de pocos meses y se acaba de enterar que existe. En ambas aparece el mismo tipo de pelo rubio que, acorazado bajo un mutismo exterior, aparentemente insensible, trata de no echar a perder el pedazo de humanidad que tiene al alcance de su mano. Trata de ser el primero en hacerle probar helado al hijo para que nunca olvide su origen.
