Desde la Marcha de las Putas
Quito, Ecuador
Como quiteño, creo que la Marcha de las Putas es la iniciativa que más orgullo me ha causado sobre mi ciudad. Es, además, la propuesta más transgresora que he visto en el ámbito de la protesta social. Una propuesta en la cual confluye no solo el sagrado derecho a la libertad de expresión sino los elementos más diversos del arte como el teatro performático y la música. La libertad estética, que pregonamos los asistentes a la marcha, es un derecho fundamental de los humanos. No puede volver a ocurrir que una mujer sea juzgada por su forma de vestir y menos por su conducta y apreciación de la vida. Peor aún que por tales motivos sean objeto de violencia física, psicológica o sexual. La Marcha de las Putas es el recordatorio de la sociedad que debemos llegar a ser.
