Sin ganas de votar
Guayaquil, Ecuador
Será que con los años uno se vuelve más complicado y exigente con todo, pero viendo ya a las estrellas que se han presentado como nuestros futuros salvadores, creánme que no me muero por votar por ninguno de ellos. El problema no son ellos, soy yo, como dicen los novios que quieren cortar una relación diplomáticamente. Soy yo, porque no entiendo que las reglas del juego político imponen condicionantes obligatorias, a las que yo no me acostumbro, definitivamente.
