Dos monopolios
Quito, Ecuador
Esta semana y de un plumazo, se crearon dos monopolios, ambos relacionados con el canal del fútbol. Es el momento de implementar la famosa ley de control del poder del mercado.
Esta semana y de un plumazo, se crearon dos monopolios, ambos relacionados con el canal del fútbol. Es el momento de implementar la famosa ley de control del poder del mercado.
Roberto Fontanarrosa –en Rosario, Argentina, le decían “el Negro”– creó dos personajes inolvidables, por lo menos para los de mi generación: “Inodoro Pereyra, el renegau” y “Boogie el aceitoso”; el primero, un gaucho perdido en la inmensidad de la Pampa, y el segundo, un gánster inmisericorde en el Chicago de los años 30. Ambos, sin embargo, una caja de resonancia de las preocupaciones del hombre de la calle. Lo entrevisté una vez hace ya muchísimos años en Buenos Aires, en una sala atestada de libros de la editorial “La Flor”, que era la que editaba sus libros.
Nos asombraba la pasividad con la que el exigente pueblo argentino venía sobrellevando el sistemático atropello a sus libertades personales y a sus derechos por parte del kirchnerismo, primero por el finado presidente Néstor Kirchner y ahora por parte de su viuda, Cristina Fernández. Con esta última, las medidas restrictivas se fueron radicalizando progresivamente, al mismo tiempo que se iban fortaleciendo sus embestidas políticas tendientes a consolidarse y perpetuarse en el poder.
Siempre, desde que tengo memoria, fue una decisión de intrépidos ir al estadio a casi ver un partido de fútbol, porque los ángulos que teníamos los de general eran -son- los peores. Efectos de pagar menos. Durante la larga espera antes que comience el juego, el único entretenimiento era fregar a los demás: a los de abajo especialmente, a los que se lanzaba de todo, como una especie de venganza de lo que se aguantaba de los de arriba. Orina, básicamente. Con ese profundo aroma perfeccionado por la humedad, existía una cierta hermandad respaldada en el amor por el equipo, el Ídolo le decíamos, y una realidad social que ataba a todos, condenados a ser siempre los de la general, los pobres que no tienen para más.
A las diez de la noche comenzaría la entrevista al presidente Rafael Correa en el programa De Frente, del periodista Jorge Gestoso. Semanas atrás estudiantes de la Universidad San Francisco de Quito respondimos aceptando la invitación que nos hicieron para asistir al programa transmitido en vivo junto a otros universitarios del país. Fui parte de la delegación que envió la universidad en donde Correa fue profesor de economía y en esta crónica no hago más que relatar mi experiencia en esa controversial noche.
El Gobierno ha arremetido una vez más contra un medio de comunicación. Otra vez tiene en la mira a Diario La Hora. El secretario jurídico de la Presidencia, Alexis Mera, asegura que se han vulnerado los derechos del Ejecutivo al publicar un nota sobre el gasto en publicidad del Régimen. El juez le dio la razón. Pues bien, hay varias cosas a analizar, aquí algunas:
Un día después de la reelección de Obama para otros cuatro años en la Casa Blanca el mercado de acciones de Estados Unidos se desplomó un 2,4%, el peor día del mercado de acciones en el último año. Muchos se preguntaron si es que la victoria de Obama fue la causante de la caída y si los inversionistas estaban lanzando una señal de desacuerdo con los resultados electorales.
Un balde de agua fría cayó sobre los dirigentes de la Comunidad Indígena cuando Auki Tituaña, una de sus cabezas más populares y eficientes, anunció que aceptaría ser binomio de Guillermo Lasso en las próximas elecciones de febrero. Como resultado de ello, inmediatamente se convocó a rueda de prensa en la que se anunció la expulsión de la Conaie del ex Alcalde de Cotacachi por haber traicionado con los principios ideológicos del movimiento e “irse en alianza con la derecha ecuatoriana, con los verdugos que son del movimiento indígena”.
A finales de los ochenta se hablaba mucho de neoliberalismo, que tuvo aplicación concreta en varios países, entre ellos Chile, con resultados de incontrastable éxito. José Piñera, quien aplicó la fórmula en seguridad social chilena, introduciendo competencia en lo que antes era un monopolio público, describió el concepto en su obra El cascabel al gato. El éxito de Chile y otros países que siguieron esa línea se ha basado en la consistencia en el tiempo, pues nada da frutos si cada tanto el timón de la cosa pública cambia de norte.
La gran demostración del electorado norteamericano, en la más reñida contienda electoral de su historia, ha dado un paso adicional en firme para perfeccionar su unión como la nación con la mejor democracia del mundo.
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