Ecuador. Martes 23 de Mayo de 2017
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Sergio Ramírez: Nicaragua necesita restablecer su sistema democrático

El escritor Sergio Ramirez durante una entrevista con medios extranjeros en Managua, Nicaragua, en una fotografía de archivo del 27 de abril de 2011. El autor y ex vicepresidente nicaragüense fue anunciado como el ganador de la segunda edición de Premio Internacional Carlos Fuentes a la Creación Literaria en el Idioma Español por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes y la Universidad Nacional Autónoma de México el martes 11 de noviembre de 2014. (Foto AP/Esteban Felix, archivo)

Managua, (EFE).- Nicaragua necesita restablecer su sistema democrático, el funcionamiento de sus instituciones y eliminar cualquier “sombra autoritaria” que exista en este país, gobernado desde 2007 por el exguerrillero sandinista Daniel Ortega.

Así lo valoró en una entrevista con Efe el escritor, novelista y exvicepresidente de Nicaragua Sergio Ramírez, de 73 años, para quien, pese al actual poder que ejerce Ortega, no existe “puntos de comparación” con la dictadura de los Somoza (1937-1979).

“Yo creo que las comparaciones no resuelven nada. Yo creo que tenemos que hablar, más bien, de la necesidad de fortalecer los procesos democráticos”, anotó Ramírez, quien fue vicepresidente de Nicaragua de 1985 a 1990.

Los recuerdos “que la gente tiene en Nicaragua de la familia Somoza es la de los meses anteriores o el año o dos años anteriores a la caída de la dinastía, cuando se multiplicaron masivamente los actos de violación a los derechos humanos, la muerte de jóvenes, los asesinatos, el bombardeo a poblaciones abiertas, el desprecio por la vida humana”, recordó.

Por tanto, para Ramírez, quien actualmente se encuentra distanciado de la política, “si alguien recuerda estos hechos y los utiliza como puntos de comparación” con el Gobierno de Ortega, “obviamente no hay ninguno”.

A su juicio, lo que tienen que buscar los nicaragüenses “es cómo restablecer el sistema democrático, quitarle al país cualquier sombra autoritaria, (y) restablecer el funcionamiento de las instituciones”.

“Esto (situación institucional y política del país) hay que verlo de forma positiva, buscar lo que se debe hacer”, razonó.

Ortega, que retornó al poder en enero de 2007 tras haber ganado con el 38 % de los votos las elecciones de noviembre de 2006 frente a dos fuerzas liberales divididas, puede aspirar a una nueva reelección en los comicios de noviembre próximo.

En las elecciones de 2011, pese a que la Constitución lo prohibía, Ortega se presentó como candidato a la reelección gracias a una maniobra jurídica con la que burló la norma constitucional que se interponía entre él y su objetivo de mantenerse en el poder cinco años más.

El exguerrillero sandinista, que también gobernó Nicaragua de 1985 a 1990 y coordinó una junta de reconstrucción de 1979 a 1985, fue reelegido en 2011 con 62,45 % de los votos tras una cuestionada candidatura y una jornada electoral plagada de denuncias de irregularidades.

Ahora la última modificación constitucional, refrendada en 2014, establece la reelección presidencial indefinida, y la posibilidad de elegir al presidente en primera vuelta y con mayoría simple de votos.

Para Ramírez, en las elecciones de noviembre próximo “la suerte está echada” a favor de Ortega, porque, incluso, dijo, los árbitros electorales son personas identificadas con el gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), lo que no genera confianza.

“Me parece que el Consejo Supremo Electoral (CSE) sigue siendo fuertemente influenciado por el partido de Gobierno y no veo ningún cambio sustancial en este sentido. Me parece que los votos no se cuentan solamente desde la cúpula de un CSE, sino de la manera cómo están organizadas las elecciones en países como Nicaragua y en América Latina”, reflexionó.

Consideró que la intensa observación electoral, cuando hay debilidades institucionales en los organismos rectores de las elecciones, como en Nicaragua, viene a resolver el problema de la confianza.

Sin embargo, admitió, “tampoco veo que haya, en este sentido, ningún aviso de que habrá aquí presencia de observadores electorales muy numerosos que vengan de la Unión Europea, de otros organismos”.

“Me parece que hasta la palabra observación se ha vuelto odiosa para los criterios del Gobierno”, añadió Ramírez, crítico del actual mandatario nicaragüense, y quien, afirmó, no se ve tentado de volver a la política.

“De ninguna manera, esa es la menor tentación que tengo, aunque recuperara la juventud perdida”, bromeó. EFE (I)