Ecuador. Domingo 11 de diciembre de 2016
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Sudán del Sur, en el abismo económico tras el conflicto armado

Un niño soldado en Sudán del Sur. Foto de www.eldiariodechihuahua.mx

Las autoridades de Sudán del Sur llevan tres meses sin pagar sus salarios a los funcionarios debido al elevado déficit público causado por la drástica disminución de la producción petrolera y el alto gasto bélico de los dos últimos años.

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El vicegobernador del Banco Central de Sudán del Sur, John Dor Majok, explicó a Efe que solo tienen reservas de divisas extranjeras para las próximas cinco semanas.

Esta escasez empujó ya al Gobierno el pasado mes de diciembre a depreciar la moneda local frente al dólar, de 2,9 libras sursudanesas a 5.

Para Majok, la crisis es el resultado de los numerosos golpes que ha sufrido su economía, entre ellos la decisión del Gobierno, después de la independencia en 2011, de cerrar los oleoductos un año, y la caída del precio del petróleo en los mercados mundiales.

Casi el 99 % de la economía de Sudán del Sur depende de las exportaciones de crudo, pero la producción del oro negro ha disminuido un tercio hasta los 160.000 barriles al día, comparado con los 245.000 antes de la guerra entre el Ejército y los rebeldes.

Esta disminución se debe también a los daños que ha sufrido durante el conflicto la infraestructura de los yacimientos del Estado septentrional de Unidad, según Majok.

El conflicto sursudanés estalló en diciembre de 2013, después de que el presidente Salva Kiir, de la etnia dinka, denunciara un intento de golpe de Estado por parte del exvicepresidente Riek Machar, de la tribu nuer.

Durante este tiempo, se incrementó considerablemente el gasto bélico, lo que junto al desplome de los precios del petróleo ha provocado que el país registre un importante déficit.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió el pasado mes de que una crisis económica en el ya de por sí pobre país podría causar una tragedia humanitaria y afectar a la aplicación del acuerdo de paz entre el Gobierno y la oposición.

Ambos bandos han formado un gobierno de unidad nacional en el que Machar, que regresó a Yuba el 26 de abril pasado, ocupa de nuevo la vicepresidencia.

Sin embargo, ante los peligros citados por el FMI, el vicegobernador del Banco Central de Sudán del Sur se mostró más optimista.

En su opinión, el logro de la paz en el país puede aliviar la presión sobre la economía “porque la gente va a volver a trabajar en la agricultura y la actividad económica se diversificará”.

Hasta que esto se logre, la situación sigue en el límite con los funcionarios sin cobrar desde hace tres meses y con las celebraciones del 9 de julio por el quinto aniversario de la independencia de Sudán anuladas para evitar mayores gastos.

“Yo mismo no he cobrado mi salario desde hace tres meses y no he presentado ninguna queja”, declaró a Efe el ministro de Comunicación y portavoz del Ejecutivo, Micheal Makuei.

Menos paciencia muestran los funcionarios, entre ellos los catedráticos de las universidades sursudanesas, que anunciaron una huelga indefinida hasta que reciban sus honorarios.

“Mis tres hijos no pueden ir a la escuela porque no hay dinero para pagar los gastos escolares”, se lamentó a Efe Joseph Mayen, funcionario en el Ministerio de Ganadería en la capital.

Mayen aseguró que no ha recibido su salario desde hace tres meses, del que depende básicamente su familia: “¿Cómo puedo proporcionarle sustento?”, se preguntó.

“El Gobierno dice que está buscando soluciones, mientras nosotros nos enfrentamos a las presiones de la vida diaria”, criticó el funcionario.

El analista económico sursudanés Peter Deng consideró que el Gobierno de Yuba necesita pedir ayuda financiara internacional, porque no puede mantener esta situación que se deteriora cada día más.

Sin embargo, el FMI mantuvo el mes pasado reuniones en Yuba e informó al Gobierno de transición de que no habrá ayudas financieras hasta que no se perciba un compromiso serio para realizar reformas económicas y luchar contra la corrupción.

Deng abogó también por celebrar una conferencia para adoptar un plan global que trate de salvar la maltrecha economía de su joven país, en el que hay millones de personas amenazadas de hambruna, según los datos de las agencias de la ONU. EFE (I)

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