Ecuador. domingo 17 de diciembre de 2017
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¡2014!

Betty Escobar
Nueva York, Estados Unidos

Sentada frente a mi laptop sin saber qué mismo esperar para mí país, Ecuador, en el nuevo año que empieza en pocos días.

Bettty Escobar

Betty Escobar
Nueva York, Estados Unidos


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Sentada frente a mi laptop sin saber qué mismo esperar para mí país, Ecuador, en el nuevo año que empieza en pocos días.

A veces creo tener un sentimiento esperanzador, pero reviso en mi mente lo ocurrido en 2013, como el caso de los 10 de Luluncoto, Mery Zamora, Galo Lara, Fernando Balda, Carolina Llanos, Cléver Jímenez, Pablo Guerrero, Francisco Endara D., Alejandra Cevallos, Diego Vallejo… la criminalización de la protesta, etc, etc (la lista es más larga que la carta que escribió cualquier niño recientemente a Papá Noel) y me desinflo como globo con caliche.

No olvido tampoco a todos esos periodistas valientes, libres e independientes que han recibido sus respectivas “medallas de honor” en aquellas horas locas de los sábados: Martín Pallares, Carlos Jijón, Luis E. Vivanco, Miguel Molina, Jorge Ortíz, Miguel Rivadeneira, Carlos Vera, Janet Hinostroza, etc, etc.

Y si encima pienso en los casos de impunidad que reinaron en este año (Fausto Valdiviezo, Glas Viejó, Duzac, Cofiec, Pedro Delgado, etc), ni les cuento… es casi como para ponerse junto al Año Viejo y que nos quemen juntos el 31 de Diciembre.

Claro, y tampoco trato de sumarle a todo eso la audacia de algunas, como por ejemplo de la siempre “bien educada e intelectual” Presidenta de la Asamblea Nacional del Ecuador, Gabriela Rivadeneira, quien primero dijo “coman mierda” y luego, desde su cuenta de twitter se “puteó” a alguien (supuestamente no fue ella sino alguien que hackeó su cuenta solo para escribir ese tuit y bloquear a varios tuiteros que le reclamaron por el exabrupto).

Pero volviendo al tema central de este texto sobre qué esperar del nuevo año, creo que solo me queda rezar, cruzar los dedos y seguir mi pequeña lucha desde mi pequeña trinchera… ¡eso y fe!

Fe de que en el próximo año sean más los que levanten su voz, que el 31 de diciembre, con la quema del Año Viejo, se quemen también los miedos, temores e intereses personales. ¿Es demasiado pedir? ¡No creo! Que el 1 de enero regrese a nosotros la dignidad y el amor propio. Que el 1 de enero los honestos seamos más (pero yo lo digo en serio).

Quisiera pronto llegar a la media noche de un 31 de diciembre para celebrar y agradecer por otro año lleno de democracia y libertades. Este no será ese 31 de diciembre, pero será una de mis resoluciones para el 2014: seguir y no perder la esperanza de que ese día llegará.

Vayan, no sean malitos, no me maten la fe que estoy tratando de empezar bien positiva el nuevo año.

Más bien, terminen de leer este escrito y piensen sobre él aunque sea un poquito. Anímense, que ser ciudadano y ejercer el derecho de opinar, pensar y exigir libremente lo que nos merecemos como pueblo de bien es justamente eso: nuestro derecho y no un favor.

Aprovecho esta oportunidad para agradecerles por siempre estar ahí, por las críticas y por permitirme aprender de ustedes siempre.

Al viejo año le digo: “Quémate bien! Que no quede nada de lo malo de este 2013!”. Y al 2014 le deseo suerte, mucha suerte para que lo que venga no sea peor de lo que ya pasó.

¡A quemar bien ese 2013! ¡Que arda!

¡Feliz 2014, mi querido Ecuador, mi Ecuador del alma! ¡Feliz Año Nuevo!