Ecuador. miércoles 13 de diciembre de 2017
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Mi manifiesto

Betty Escobar
Nueva York, Estados Unidos

Creí ser más fuerte, creí que todos los días estaría positiva. Debo confesar que el fin de semana que pasó me sentí extenuada, harta, asqueada. ¿En qué momento algunos se dejaron llevar por el odio? Hasta llegué a preguntarme: ¿Vale la pena todo esto? Pero, aunque no lo crean, no pasó mucho tiempo para que yo misma me contestara: Claro que sí, por la libertad y los derechos, ¡vale la pena!

Bettty Escobar

Betty Escobar
Nueva York, Estados Unidos


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Creí ser más fuerte, creí que todos los días estaría positiva. Debo confesar que el fin de semana que pasó me sentí extenuada, harta, asqueada. ¿En qué momento algunos se dejaron llevar por el odio? Hasta llegué a preguntarme: ¿Vale la pena todo esto? Pero, aunque no lo crean, no pasó mucho tiempo para que yo misma me contestara: Claro que sí, por la libertad y los derechos, ¡vale la pena!

No puedo, ni debo perder las esperanzas de seguir soñando con el país que éramos. Algunos dirán: “Pero antes tampoco era bueno”. Puede ser. Pero por lo menos en el Ecuador que yo crecí y viví por más de 28 años no se veían las cosas que vemos hoy.

¡Sueño con un país libre! Donde no nos digan qué debemos pensar, decir, criticar o cuestionar. Donde aquellos que alcen la voz, con todo su derecho, no sean tratados como criminales ni amenazados por aquello. Sueño con un país donde las autoridades no vean como delito opinar diferente. Sueño con un país en el que la balanza de la Justicia no se incline siempre para el mismo lado. Sueño con un país donde se acabe la persecución a quienes denuncian corrupción (y a sus familias).

¡Sueño con un país de libre información! Que se mantenga al tanto a los ciudadanos de lo que sucede en lo político, económico y social, sin que los periodistas sean calumniados, difamados e insultados por cumplir con su trabajo.

¡Sueño con un país que vuelva a ser unido! Serranos, costeños, cholos, indios, montubios, todos iguales, con los mismos derechos. Sueño con un país donde los que no tienen nada lleguen a tener algo y los que tienen más que otros no sean condenados ni castigados por eso.

Sueño con un país donde se deje de tergiversar los conceptos de odio (sentimiento de aversión y rechazo incontrolable hacia algo o alguien) y opinar (formar o tener una idea, juicio o concepto sobre alguien o algo). Odio y opinar NO son sinónimos. Sueño con un país donde no se fomente más el odio en cadena nacional de televisión y radio.

¡Sueño con un país donde a nadie se le ocurra pagar para que terminen con la vida de otro! Nunca antes habíamos visto eso en Ecuador o por lo menos no de la forma que es ahora. Veinte, treinta, cien mil dólares no alcanzan para ponerle precio a la cabeza de nadie. Que la gente vuelva a sentir lo frágil que es la vida y esta sea respetada. Sueño con un país donde no vivamos más en manos de la delincuencia.

Sueño con un país donde no haya miedo, porque ahora mismo lo tenemos todos. Quien diga que no siente miedo está mintiendo. El asunto es tratar de controlarlo para que no nos controle a nosotros.

Sueño con un país donde nos demos cuenta de que somos nosotros quienes mandamos, porque somos los mandantes, los que decidimos nuestro presente y futuro. Sueño con un país que ahora mismo no existe. Algunos me dirán ilusa, pero ¡no me importa! Prefiero pasar por tonta a ser cómplice de tanto abuso y atropello.

Y usted, ¿con qué país sueña? ¿O ya se conformó con este?