Ecuador. miércoles 13 de diciembre de 2017
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Recordar y honrar

Betty Escobar
Nueva York, Estados Unidos

La noche anterior habíamos estado en un concierto celebrando los 30 años de carrera de Michael Jackson. Fue una noche mágica y llena de adrenalina. Vimos al Rey del Pop en todo su esplendor.

Bettty Escobar

Betty Escobar
Nueva York, Estados Unidos


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La noche anterior habíamos estado en un concierto celebrando los 30 años de carrera de Michael Jackson. Fue una noche mágica y llena de adrenalina. Vimos al Rey del Pop en todo su esplendor.

La mañana siguiente, un amigo nos despertó con su llamada y nos dijo que un accidente había ocurrido en las Torres Gemelas. Prendimos el televisor y vimos algo que no podíamos creer. Pasaban muchas cosas por nuestra mente, pero para entonces ya sabíamos que accidente no era. Primero se derrumbó la Torre Sur y recién ahí recordamos que desde nuestro jardín se podían ver las torres. Salimos corriendo, en pijama, nos encontramos con otros vecinos y de pronto mi esposo dijo: “La Torre Norte se cae”, y yo repliqué: “No, no se mueve”. Segundos después observamos cómo se elevaba una nube de humo desde la base de la torre mientras esta se desmoronaba, yo lloraba, no sentía las piernas y me agarré del brazo de mi esposo, sentí que me iba al suelo con ella.

Durante dos semanas vimos noticias hasta la madrugada. Policías, bomberos y rescatistas acudieron a la zona de desastre para ayudar. Lo del 9/11 ha sido lo más duro que nos ha tocado vivir. No puedo explicar el temor, angustia, inseguridad, confusión, el dolor que sentíamos… y que sentimos hasta hoy. El dolor no se va.

Nueve meses duraron los trabajos de limpieza en el lugar. Luego se inició la reconstrucción de la zona. Ahora se encuentra ahí el National September 11 Memorial & Museum at the World Trade Center. El Memorial consta de dos piscinas ubicadas en las huellas de las Torres Gemelas, simulan una cascada donde el agua cae continuamente, las piscinas nunca se llenan, esto representa el sentido de pérdida. En el borde de cada piscina se encuentran inscritos, en bronce, los nombres de las víctimas.

Siete pisos bajo las piscinas –donde antes había tiendas de ropa, comida, la estación del tren– se encuentra el Museo. Quien lo visite vivirá una profunda y conmovedora experiencia. Conocerá más sobre las víctimas. Verá documentos, videos, artefactos y piezas que fueron encontradas en Ground Zero o donadas por familiares. La intención del museo es que el visitante llegue a conocer mejor el significado del 11 de septiembre del 2001.

El Memorial y el Museo se asientan en un lugar donde se produjo un acto de odio terrible, pero en ese mismo lugar también se dieron muchos actos de amor, compasión y sacrificio de quienes ayudaron a rescatar a sobrevivientes y recuperar restos de víctimas.

Es innegable que existe maldad en el mundo, pero de una u otra forma el amor prevalece. Tal como lo escribe Richard Curtis en su película Love Actually: “La opinión general nos hace creer que vivimos en un mundo lleno de odio y codicia, pero no lo veo así. Me parece que el amor está en todas partes. A menudo no es particularmente reconocido o importante como para salir en las noticias, pero está ahí. Padres e hijos, madres e hijas, esposos, viejos amigos. Cuando los aviones se estrellaron contra las Torres Gemelas, hasta donde yo sé, ninguna de las llamadas de los pasajeros fueron mensajes de odio o venganza, todos fueron mensajes de amor”.