Ecuador. Lunes 5 de diciembre de 2016
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¿Dónde están los jóvenes?

Martina Vera Pérez
Quito, Ecuador

El refrán dice que los jóvenes somos el futuro de las sociedades.

Martina Vera

Sin embargo hoy, la asfixiante crisis económica mundial, la fe de palabra pero no de acción en nuestra generación y el monopolio institucional del Poder Ejecutivo ecuatoriano no nos permiten serlo. Esas condiciones, limitan nuestra capacidad de acceder a puestos de trabajo, crear, liderar, protagonizar y criticar; nos someten también de manera perpetua a ser la sombra de quienes sumieron al Ecuador en una crisis indeseable y que además nos critican por no resolverla.

Sin candidatos jóvenes

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¿Dónde están las nuevas generaciones? ¿Por qué no toman el relevo político del país? No vemos candidatos jóvenes y nuevos postularse a la próxima contienda electoral. Muchos opinan que ese es uno de los obstáculos más notables para derrotar al correísmo. Consideran que la ausencia de una nueva generación que se postule como alternativa real al poder en un momento en el que el 84% de la población demanda cambios (según la encuesta más reciente de CEDATOS) favorece al oficialismo. Sin embargo, quienes expresan esa crítica también olvidan que los jóvenes cuya presencia demandan si se manifiestan y forman, pero en otros espacios y además viven limitados.

Una búsqueda ficticia

La generación más formada de la historia del continente vive limitada en Ecuador porque no consigue empleo gracias a la crisis. Vive limitada cuando ingresa a puestos de trabajo en modalidad de pasantías pese a tener títulos de educación superior y se dedica a servir cafés a la espera de que se conceda una oportunidad al joven de poca experiencia. Vive limitada al trabajar para instituciones estatales cuyo corsé asfixiante no le permite crear, opinar e innovar. Esas limitaciones son en muchas ocasiones impuestas o solapadas por las generaciones que nos anteceden, pese a que dicen reclamar nuestra presencia.

Aun así, los millennials no escatiman en intentos de incidir en el futuro nacional. Lo hacen a través de espacios más plurales y populares, propios de los nuevos tiempos, como blogs, redes sociales, campañas en línea y programas de software libre. Esos espacios favorecen la pluralidad y desplazan el protagonismo político y mediático que imperaba en la década del 90. Es quizá por eso que las generaciones que nos anteceden ignoran nuestra presencia. Lo lamentable es que mientras continúen haciéndolo, el relevo generacional que tanto dicen demandar pero poco hacen para propiciar, no podrá materializarse y continuarán siendo otros los que decidan el curso de nuestro futuro. Mientras tanto, nosotros seguiremos aquí.

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