Ecuador. Jueves 8 de diciembre de 2016
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Diálogo OEA para elecciones libres

Pedro Joaquín Chamoarro
Managua, Nicaragua

La semana pasada se hizo público el acuerdo entre el Gobierno de Nicaragua y la Secretaría General de la OEA para llevar a cabo, durante los próximos tres meses, un intercambio constructivo a raíz del informe que Luis Almagro presentara con fecha 14 de octubre al Gobierno de Nicaragua.

Aunque desconocemos el contenido del informe, el mismo hecho de que se haya presentado es una clara señal de que el clamor de los nicaragüenses por un proceso electoral limpio, competitivo y abierto, tal como lo mandata la Carta Democrática Interamericana, está siendo escuchado.

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La oposición unida en la Coalición Nacional por la Democracia ha mantenido desde hace meses un constante proceso de denuncia e intercambio de información y de reuniones con la OEA y su secretario general.

Aunque no confiamos en las intenciones de Daniel Ortega al haber aceptado hablar con Almagro, a quien hasta hace poco oficialmente descalificaba, sí confiamos en la capacidad del secretario general y su compromiso con la democracia. Almagro no va a dejar que la OEA sea instrumentalizada para legitimar o limpiar una farsa electoral.

Como lo afirmaba la semana pasada, no hace falta ser un analista político para adivinar que la evaluación que ha hecho la OEA sobre el proceso electoral en Nicaragua es negativo y es importante que esta evaluación se hizo antes de las elecciones y no después, como suele hacerlo.

También es fundamental que el diálogo empiece antes de la farsa electoral del 6 de noviembre y continúe después en una clara señal de que para la OEA estas elecciones no cumplen con los estándares de la Carta Democrática Interamericana, suscrita por todos los países del continente y por tanto sus resultados no son legítimos.

En efecto, según el comunicado conjunto, la referida mesa de conversación o intercambio constructivo inició sus reuniones en Managua el pasado 20 de octubre y posteriormente dos veces al mes en Managua o en Washington, según se acuerde. El hecho de que Luis Almagro vaya a venir a Nicaragua, según contempla el acuerdo, el 1 de diciembre, o sea, después de conocerse los resultados de la farsa, no quiere decir que hasta entonces iniciará la primera ronda de conversaciones.

El acuerdo contempla que en tres meses ambas partes presentarán un informe conjunto (enero) y de no existir acuerdo cada una de las partes presentará su propio informe.

Ciudadanos por la Libertad y otras organizaciones opositoras han insistido en que el tema central de las conversaciones debe ser la realización de nuevas y verdaderas elecciones en el más breve plazo posible.

El comunicado conjunto habla de que durante su visita a Nicaragua el 1 de diciembre el secretario general de la OEA “se entrevistará con las autoridades nacionales y los partidos políticos”.

Cuando la OEA habla de partidos políticos no se refiere únicamente al partido hegemónico y a sus satélites colaboracionistas, sino también a los partidos opositores que han sido ilegalizados y excluidos de participar en las elecciones mediante medidas arbitrarias.

Nos referimos al movimiento Ciudadanos por la Libertad, a quienes el gobierno de Ortega les despojó de la representación legal del PLI, al PANAC, partido al que no se le ha permitido la personería jurídica, al PAC partido al que se dejó en suspenso su representación legal en estas elecciones, al MRS y a la UDC a quienes con anterioridad se les ha quitado la personería jurídica. Estos son los verdaderos partidos de oposición.

Debemos de tener fe y esperanza en que las acciones de la OEA sean eficaces para restituir la democracia en Nicaragua, que pasa previamente por restituir la confianza en el sistema electoral y elecciones libres.

La vía cívica es la única manera para garantizar la paz, la libertad y la estabilidad de Nicaragua. No queremos ni debemos volver a la guerra ni que se apliquen sanciones económicas con la aprobación del Nica Act, que indudablemente tendría un impacto negativo en la economía y en todos los sectores sociales.

La única forma de evitarlo es restituyendo los cauces democráticos y la OEA sin duda está presentando la única oportunidad de hacerlo, veremos si por el bien de Nicaragua Ortega sabe aprovecharla.

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