Ecuador. Viernes 9 de diciembre de 2016
  • Seguir en Facebook
  • Seguir en Twitter
  • Seguir en Google+
  • Seguir en YouTube
  • Seguir en Instagram
  • Seguir en LinkedIn

Catalina Botero: “Quienes quieren regular la comunicación, creen que la gente es boba”

Catalina Botero, ex relatora especial para la Libertad de Expresión de la CIDH. Foto de Miguel Molina para La República.

Quito.- La Universidad San Francisco de Quito, en el contexto de su concurso académico sobre derechos humanos, invitó a Catalina Botero, la ex relatora especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Publicidad

Ese es el contexto en que la ex relatora ofreció un conservatorio sobre la “Libertad de Expresión, desafíos en tiempos modernos“, con énfasis en la situación actual del Ecuador. Ella es abogada, experta en justicia tradicional y Derecho Internacional de los Derechos Humanos.

Para empezar, mencionó que la situación de la libertad de expresión en el Ecuador es preocupante. “La libertad de expresión no es que la gente pueda hablar, la gente podía hablar incluso en el régimen nacional socialista, es que no haya represalias”, señaló. Botero piensa que el aparato institucional, en el Ecuador, fue diseñado justamente para no impedir la auto censura.

En ese sentido, cree que no mejora el debate público el hecho de que el gobierno controla gran parte de los medios y ejerza presión, por medio de una Superintendencia, sobre los medios que no controla. Además, señaló que “crear instituciones dentro del poder ejecutivo para controlar los medios de comunicación es una aberración en cualquier parte del mundo”, respecto de las atribuciones de la Supercom y la influencia del gobierno en la Cordicom.

Botero piensa que la historia de Venezuela es, hoy, relevante para Ecuador. Por eso recordó, sobre el caso de RCTV, que la Corte Interamericana de Derechos Humanos condenó a ese país y le dijo a Chávez que “él administraba una cosa que era pública, no puede servir para premiar a los amigos y perseguir a los críticos”. Esto en relación al retiro y asignación discrecional de frecuencias por parte del Estado chavista.

La ex relatora no descarta que en el futuro llegaran a existir condenas contra el Ecuador por violaciones a la libertad de expresión y en ese supuesto, dijo “yo lo que quisiera es que se aplique la acción de repetición, quienes no tienen sensibilidad democrática, que paguen con su propio patrimonio”. También sugirió una previsión fiscal para pagar condenas.

Al ser preguntada sobre el debilitamiento de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, ha dicho que “los Estados de América han sido cobardes” a la hora de defenderla ante procesos de degradación democrática. “Uno puede estar a favor o en contra de un gobierno pero cuando ve que un régimen controla la función judicial, que se hacen leyes en contra de la libertad de expresión, ya no es un problema ideológico sino un proyecto de desintitucionalizar el Estado de Derecho”, acotó.

A Botero también le preocupa el derecho a la protesta en el Ecuador, ya que en su opinión se está normalizando la criminalización de la protesta social y resulta inconcebible que se haya enviado a gente a prisión. También le preocupa la situación de la Unión Nacional de Educadores, en plena disolución.

En ese sentido, cree que los gobiernos autoritarios le tienen terror a las redes sociales y a la libertad que ellas ofrecen para la expresión, pero piensa que la apuesta definitiva debe ser por el humor. “El humor nos ayuda a salir adelante, a resistir la opresión”, dijo.

Al hablar de la caricatura política, mencionó que dentro de los discursos especialmente protegidos la opinión política es el que más radicalmente protege el Derecho Internacional de los Derechos Humanos y ese es el campo al que pertenece la caricatura. Recordó la rectificación de Bonil por la caricatura en torno al allanamiento a Fernando Villavicencio y piensa que ese tipo de humor es el que ayudará a resistir a los demócratas.

Botero dijo que la figura del linchamiento mediático impide que noticias de corrupción se difundan. Además, ella sostiene que una réplica no es equivalente al avasallamiento contra los medios de comunicación. La réplica, en su opinión, debe ser ordenada por un juez independiente e imparcial, no por un funcionario administrativo que las envía, incluso, con texto diagramado ya que se desvirtúa la figura, que es una muy importante.

Sobre concebir a la comunicación sobre un servicio social, Botero piensa que es antropológicamente pesimista. “Los gobiernos totalitarios que creen que deben regular la calidad de la comunicación tienen la percepción de que la gente es boba”, dijo y expresó su preocupación sobre este particular, ya que cree que el gobierno si debe regular servicios públicos, para que el agua potable no envenene, pero bajo ningún concepto lo que la gente mira o deja de mirar.

Cuando fue preguntada sobre la utilización de leyes de propiedad intelectual para atacar la libertad de expresión, se refirió a algunos casos específicos, como cuando se planteó patentar la expresión “30-S” o cuando Ares Rights, la compañía española contratada por el Estado ecuatoriano, logró cerrar cuentas de Youtube por videos críticos al régimen. “La pesadilla de cualquier demócrata es el sueño de todo autoritario: patentar palabras e imágenes públicas”, señaló. En cualquier caso, cree que esas estrategias buscan, principalmente, un efecto intimatorio.

“El fenómeno ecuatoriano es nuevo, son nuevas maneras de afectar el Estado de Derecho, es la misma obsesión autoritaria pero con nuevos métodos”, piensa y ante esta realidad sugirió “restablecer un discurso civilizado, el insulto no hace parte del discurso político, eso es más importante que reformar la ley de comunicación”.

Botero ha recordado a quienes se lanzan a cargos públicos “que su finalidad es satisfacer derechos de otras personas”, y recomienda a los políticos no caer en la ceguera al punto de creer que lo que hacen es democrático cuando no lo es.

“Ustedes no tienen esa experiencia pero ojalá, algún día, tengan una Corte Constitucional capaz de frenar al poder, con garantías para funcionar”, ha señalado al recordar cómo la Corte Constitucional de su país impidió la tercera reelección del presidente Álvaro Uribe.

Se le preguntó sobre la posibilidad de que la CIDH haya bajado la guardia contra los gobiernos que la cuestionan y haya dejado de criticar conductas antidemocráticas. “Cuando salgamos de esta ola triste antidemocrática, ojalá haya un periodo de lucidez”, dijo y recomendó ejercer el control social, sobre todo en tiempos de ausencia de garantías institucionales.

Por último, recordó que los gobiernos antidemocráticos han puesto el modelo de negocio comunicacional en riesgo, ya que “hacer buenas noticias cuesta mucho dinero”. Por eso, debe terminar el asedio a la prensa, sobre todo, por medio de leyes y políticas de Estado abusivas. “Este no es un problema de quien es más macho, sino de quien es más inteligente”, finalizó. (I)

Publicidad