Ecuador. Lunes 5 de diciembre de 2016
  • Seguir en Facebook
  • Seguir en Twitter
  • Seguir en Google+
  • Seguir en YouTube
  • Seguir en Instagram
  • Seguir en LinkedIn

Mexicanos emplean redes sociales para exponer la mala conducta

En esta imagen del 10 de marzo de 2016, Arturo Hernández, con un vestido, y Alex Marin y Kall, con un megáfono, presionan a conductores que dejaron sus autos mal aparcados para que se muevan de una calle atascada ante el Instituto Tecnológico Autónomo de México, en Ciudad de México. Ambos lideran a un grupo de voluntarios conocidos en YouTube, los "Supercívicos", que abochornan a los que incumplen las ordenanzas. (AP Foto/Rebecca Blackwell)

CIUDAD DE MEXICO (AP) — Los mexicanos están usando cada vez más las redes sociales para publicar videos que muestran la pésima conducta cívica de algunos en la caótica capital mexicana de la mano de dos “héroes” de las redes, que han usado el humor o la abierta confrontación, para exponer a policías perezosos, a personas que tiran basura, a guardaespaldas amenazantes o a conductores arrogantes.

Publicidad

Arturo Hernández, que encabeza un grupo de personas conocidas como “Los Supercívicos”, que ponen sus vídeos en YouTube, utiliza el humor para avergonzar a los infractores de tránsito en la capital del país, donde es común ver a los vendedores ambulantes o a las furgonetas de reparto bloqueando las calles, o a los conductores de automóviles manejando en los carriles designados para las bicicletas sin temor a ser castigados por las autoridades. En una ocasión, el propio Hernández se desnudó y se bañó en un bache en la calle, como si fuera una bañera gigante, para denunciar la mala calidad de las reparaciones viales. En otra ocasión, se montó en el metro vestido de hombre de las cavernas para reflejar la falta de modales en este medio de transporte masivo.

Arne aus den Ruthen, el otro “héroe”, enfrenta a los infractores usando la aplicación Periscope, que le permite transmitir en vivo el momento en que le dice a la gente que recoja la basura que tira a la calle o a los conductores que bloquean el tráfico, para que muevan sus carros. Él tiene el cargo de ‘city manager’ de Miguel Hidalgo, una de las delegaciones de la capital, una posición inspirada en los ayuntamientos de Estados Unidos que le da un gafete que le dé la competencia para pedirle a las autoridades encargadas de cumplir con su deber.

Aunque cada uno utiliza una táctica distinta a menudo ambos terminan enfrascados en enfrentamientos, en una ciudad violenta y caótica como Ciudad de México. Hernández ha sido golpeado varias veces, al igual que Aus den Ruthen, a quien además le han robado su teléfono celular y que casi fue secuestrado recientemente por un grupo de guardaespaldas que trabajaba para el propietario de una estación de radio muy influyente.

¿Su crimen? Haber llamado a las grúas para que remolcaran los automóviles luego de que se diera cuenta de que los guardaespaldas estacionaron los carros de su jefe en la acera peatonal, al frente de su casa. Los guardaespaldas le pusieron a su jefe al teléfono y se podían escuchar una serie de obscenidades y groserías dirigidas contra Aus den Ruthen.

“Es necesario este tipo de activismo, sobre todo porque es el tipo que la gente también puede hacer”, dijo Juan Pablo Guzmán, estudiante de Administración. “La gente podría hacerlo sin tener el apoyo de la policía allí”.

En las últimas semanas, los ciudadanos utilizaron las plataformas de estos dos hombres para publicar vídeos como el del guardaespaldas del propietario de una sucursal de Ferrari que golpeaba a un automovilista, a plena luz del día, durante un incidente de tráfico, o el de una mujer que amenazaba con pasar por encima de un hombre con su camioneta después de que ella tratara de evitar el pago por daños y perjuicios al golpear el automóvil del primero.

Uno de los enfrentamientos de más alto perfil lo padeció den Ruthen y fue popularmente conocido como “Lady basura”.

Se enfrentó a una madre de familia que se negó a recoger una bolsa de basura que había tirado en la calle, al argumentar que estaba ocupada cuando iba de camino a dejar a su hijo en la escuela. Luego se ve a den Ruthen exigiéndole a la señora que recogiera la bolsa de basura y, en respuesta, ella le grita, lo manotea y amenaza con darle una patada en los testículos.

Los residentes de Ciudad de México usualmente usan el apodo “Lord” o “Lady” para referirse a hombres o mujeres que hacen algo impropio y que, ante las críticas, responden con arrogancia y amenazando con usar sus influencias.

La mujer fue puesta en la picota pública en internet, pero más tarde presentó una denuncia ante la Comisión de Derechos Humanos de Ciudad de México.

La Comisión dice que ha habido seis quejas relacionadas con los vídeos que transmite Aus den de Ruthen por violar el derecho a la privacidad, su buen nombre y su derecho al debido proceso. En México, los ciudadanos pueden filmar a las autoridades pero no está claro si las autoridades pueden grabar y retransmitir el comportamiento de los ciudadanos del común.

Guzmán, el estudiante, no cree en el argumento de los derechos. “No habría trascendido el video si la señora hubiera dicho OK, y se hubiera llevado la bolsa de basura y pedido perdón. Pero asumió ese actitud y, entonces, eso es lo que pasa”.

Otros están en desacuerdo. “La publicación de presuntas infracciones en tiempo real no posibilita el debido proceso el cual tiene por objeto dar oportunidad a que el acusado se defienda”, escribió el politólogo Francisco Mora, del Instituto Mora, en un foro público de debate.

La Asamblea Legislativa de Ciudad de México se encuentra trabajando en un reglamento para determinar en qué circunstancia los funcionarios pueden grabar a los ciudadanos del común.

Este tipo de movimiento también se afianza en Colombia, donde se ha popularizado el hashtag #ustednosabequiensoyyo.

Hace un año, un usuario de YouTube publicó el video de un joven que trataba de intimidar a la policía con esa frase y aseguraba ser pariente de un expresidente. A este video siguieron muchos más y el hashtag se ha convertido en un medio para que los colombianos denuncien el fenómeno en un país donde las distinciones de clase son muy marcadas.

La versión mexicana del fenómeno tiene una pequeña deuda con su vecino del norte.

El título oficial de Aus den Ruthen es “city manager”, en inglés. Su superior Xóchitl Gálvez, jefe de la delegación de Miguel Hidalgo, dice que lo importó de Estados Unidos.

“En Estados Unidos, el ‘mayor’ (alcalde) va prácticamente medio tiempo, porque funciona tan bien la ciudad”, dijo Gálvez. “Pero son países donde se respeta la ley. Si cruzamos al otro lado de la frontera empezamos a comportarnos de una manera distinta, pero desafortunadamente aquí no hay respeto por la ley”.

Supercívicos nació cuando Hernández regresó a Ciudad de México en 2006, después de trabajar durante 10 años como presentador en el canal de cable MTV en Miami. Comprobó con espanto que en su ciudad natal la gente “hace lo que quiere, estaciona en cualquier parte, frente a las rampas para minusválidos”.

Desde entonces, él y su equipo, disfrazados de centuriones romanos, impiden a los automovilistas andar por las ciclo-rutas y agitan unas banderas, como muletas de torero, cuando un ciclista anda por la acera. Los Súpercívicos no transmiten en vivo sino que publican sus vídeos en YouTube, como antes transmitían sus videos por la televisión local.

“La idea es combatir la comedia con la comedia”, dijo Hernández. El bache donde se bañó fue reparado al día siguiente.

Recientemente se puso un vestido seductor y posó como una “modelo” frente a una universidad privada como si fuera a vender los autos estacionados en doble fila frente a los portones del lugar.

Mientras el barbudo Hernández se tendía sobre los autos, su socio proclamaba por un megáfono: “Arturia, aquí tenemos el primer auto que se va a llevar, aquí tenemos a Arturia, esta chulada de mujer”.

La mayoría de los conductores alzaron la vista, sorprendidos, y se fueron rápidamente. Una lujosa SUV se alejó en reversa aunque estaba prohibido. Eso, aun así, es un paso hacia adelante. (I)

Por MARK STEVENSON, Associated Press

Publicidad