El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, defendió este viernes que la nueva escultura dorada que le representa en su campo de golf de Doral, a las afueras de Miami, se convertirá con el paso del tiempo en un «monumento emblemático».
«Con el tiempo se convertirá en un monumento emblemático», aseguró el mandatario en su red Truth Social en un mensaje en el que agradecía su apoyo a quienes encargaron la estatua.
«Esta es una estatua, que ahora se alza en Doral, encargada por un gran grupo de simpatizantes políticos que simplemente querían una estatua de un servidor. Aprecio enormemente su apoyo y todo lo que tuvieron que hacer para lograr que se realizara», escribió Trump.
Pastores y líderes cristianos en Florida han relacionado la estatua con un gesto de «idolatría» al compararla con el «becerro de oro» bíblico y han cuestionado que un líder político aparezca así representado.
La figura de Trump, dorada, está sobre un pedestal y muestra al presidente levantando el puño, el mismo gesto que hizo tras el intento de asesinato que sufrió en julio de 2024 durante un mitin electoral.
La escultura de Miami no es la única polémica que rodea a Trump por elementos decorativos o arquitectónicos. En su afán por dejar su legado, el mandatario tiene varios frentes abiertos tanto en Miami como en Washington.
En el centro de Miami está proyectada una biblioteca presidencial, concebida como un rascacielos-hotel que también incluiría una gran estatua de su figura.
En Washington, la polémica acompaña varios de los proyectos que Trump ha impulsado y que incluso se han encontrado con frenos judiciales, como el salón de baile de la Casa Blanca, para cuya construcción se demolió el Ala Este del complejo sin permiso del Congreso, o la construcción de un arco del triunfo de unos 76 metros de altura inspirado en el de París, pero más grande. EFE (I)
