Opinión

Teología a la carta

Por Bernardo Tobar
Quito, Ecuador

Encontré la curiosa expresión «Teología de la Prosperidad» en un reportaje reciente de la revista Semana acerca de Brasil, que ha visto reducido casi en un 20% el número de fieles católicos en las últimas dos décadas -aunque siguen siendo mayoría- en favor de otras religiones y sectas, convertidas muchas de ellas en verdaderos imperios económicos, que conciben la riqueza como un símbolo del favor de Dios y prometen salud y bienestar a sus seguidores a cambio de jugosas donaciones; casi un menú tarifado de milagros.

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Opinión

El tótem de Montecristi

Por Carlos Larreátegui
Quito, Ecuador

La compactación de la izquierda radical alrededor de la figura de Alberto Acosta para recuperar la identidad arrebatada por Alianza País y retomar sus viejos principios, es un intento loable pero plagado de profundas contradicciones.

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Opinión

Mínima convergencia

Por Hernán Pérez Loose
Guayaquil, Ecuador

Es comprensible que los diferentes partidos y movimientos –inclusive aquellos afines ideológicamente– no hayan podido unirse para las próximas elecciones. La política en el Ecuador sigue dominada por la fragmentación y el personalismo. Cierto es que sí se han logrado algunos avances en este respecto pero son muy débiles aún. Un paso significativo en esa dirección bien podría ser un acuerdo mínimo para restituir la institucionalidad democrática en el país. Parece estar emergiendo en el espectro político una dosis de consenso: que el Ecuador necesita recomponer sus instituciones.

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Opinión

Colombia, confiar o no confiar

Por Joaquín Villalobos
San Salvador, El Salvador

Si el éxito de los procesos de paz dependiera de la confianza personal, los mejores pacificadores tendrían que ser sicólogos, religiosos, chamanes, gurús en superación personal, brujos e, incluso, uno que otro buen vendedor. Su tarea sería convencer a las partes de que regresen al buen camino. La más célebre cita de Clausewitz dice que “la guerra es la continuación de la política por otros medios”, por tanto la paz no es otra cosa que la continuación de la guerra por medios pacíficos. Las posibilidades de un proceso de paz no se miden nunca por la buena voluntad del enemigo, sino por cuanto un cambio de contexto puede conducirlo a transformar la guerra en política.

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