La economía del subsidio

Cuenca,Ecuador 12 de mayo de 2026. A partir de hoy 12 de mayo, los precios de los combustibles en Ecuador volvieron a subir. Las gasolinas Extra y Ecopaís aumentaron a USD 3,16 por galón, mientras que el diésel subió a USD 3,10. La gasolina Súper se sitúa alrededor de los USD 4,81, ajustándose al alza en la mayoría de gasolineras. En algunas gasolineras no hay la Ecopais. foto Boris Romoleroux/API.

Carlos Cobo Marengo

Guayaquil, Ecuador

Con los altos precios del petróleo, todos los ecuatorianos y empresas del país nos encontramos sufriendo en mayor o menor medida el alza de precios de los combustibles, debido a los altos costos de últimos meses el gobierno se encuentra subsidiando nuevamente el consumo, mientras que por otro lado también continúa compensando a transportistas.

Todo esto tiene un alto costo fiscal que ejerce presión sobre las finanzas públicas, además que son perjudiciales porque distorsionan el funcionamiento natural del mercado. La idea central de la economía es que los precios y ganancias transmiten información sobre los bienes y servicios que realmente valoran las personas y la escases o abundancia de estos.

Cuando el estado subsidia y ofrece ayudas se alteran estas señales, primero porque se distorsionan los precios, hace parecer que los combustibles son artificialmente más baratos o rentables de lo que realmente son, provocando una mayor demanda de la que recibiría en condiciones normales de mercado. Todo esto genera una mala asignación de recursos que podrían haber ido hacia usos más eficientes o útiles para los ecuatorianos.

Esto crea dependencia, porque los transportistas y empresas logran sobrevivir aunque sean ineficientes, en vez de innovar y mejorar productividad, dependen continuamente del apoyo estatal. Incentivando que grupos con poder político obtengan privilegios a costa de todos los demás ciudadanos.

Por otro lado, parece que los ecuatorianos olvidamos que las ayudas y subsidios se financian con impuestos, esto no crea riqueza, lo que hace es transferir recursos desde su bolsillo hacia otros sectores, restándonos a los ciudadanos capacidad de gasto, ahorro e inversión.

En lugar de gastar más en subsidios y compensaciones, el gobierno debería liberalizar el mercado de combustibles y dejar de regular el transporte permitiendo precios libres, mientras se incentiva la libre competencia. Esto significaría dejar de fijar precios y eliminar totalmente los subsidios a los combustibles.

Permitir al mercado encargarse del almacenamiento, transporte y despacho de combustibles mientras se privatiza y concesionan los activos que tenga el Estado en este campo, para que pueda dedicarse únicamente a sus funciones esenciales.

Para evitar un aumento de precios demasiado brusco sin volver al subsidio generalizado, es más eficiente fomentar la competencia tanto en importación como en distribución, eliminar impuestos de forma temporal como el IVA en las gasolineras y el ISD a la importación de combustibles, eliminar regulaciones para que exista mayor eficiencia logística y competencia entre medios de transporte, y en última instancia, ayudas focalizadas para los ciudadanos de menores ingresos.

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