Assange: cuando el narcisismo encuentra la ley

Beatriz Rangel
Miami, Estados Unidos

Para cualquiera que viese la televisión británica el 11 de abril de 2019, el espectáculo de Julian Assange sobrecogido por pavor y furia, mientras trataba de aferrarse al sitio donde se había sobrepasado de la bienvenida que se le había brindado, fue realmente muy triste.

Este era el hombre que se vanagloriaba de su habilidad de perforar la estructura de poder del estado quasi-fascista que representaba el aparataje militar-industrial que supuestamente domina los EEUU.

Muy obviamente olvidando que los verdaderos líderes enfrentan a la miseria con elegancia y al éxito con humildad.

El señor Assange personifica los peligros que encierra el narcisismo en la era de la información. Entrenado como un periodista y programador de computadores de talento extraordinario, el señor Assange escogió la búsqueda de titulares durante toda su carrera.

Sus preferencias por las luminarias llegaron al clímax en 2010, cuando la revista Time lo seleccionó como la personalidad del año. Para ese momento, ya había creado a Wikileaks (el desaguadero de Alta Fidelidad) presuntamente como un arma de defensa de las sociedades del mundo para resistir los intentos de dominación de una cohorte de sociedades democráticas dirigidas por los EE.UU. y seguidas por Europa y Australia, su país natal.

Sin embargo, el señor Assange nunca indicó estar interesado en perseguir el comportamiento totalitario de Rusia, China, Norcorea y Venezuela.

Y mientras que Assange se autodescribe como “un defensor de la transparencia infornacional y del mercado libertario”, esta descripción no es comparable con sus actuaciones.

De hecho, Assange se convirtió en “destrozador cibernético” (hacker) desde muy temprana edad.

Creció integrando una familia poco estable que vivía viajando por Australia como parte de un grupo teatral. Julian Assange era un joven solitario que no tuvo la experiencia social que ofrece un colegio estable.

A los 16 años, recibió su primer computador como regalo de su madre. En la universidad estudió matemáticas pero nunca completó la parte académica para obtener un título. Dotado con gran talento matemático, a Julian Assange le atrajo inmediatamente el diseño de programas y de allí, su próximo paso fue ser hacker, que en su caso, fue fatal.

Por haber incursionado y publicado secretos del Sistema de Telecomunicaciones de Australia – crimen del cual se declaró culpable de 24 acusaciones, solo recibió un pequeño castigo-regaño.

Para Assange el ser “hacker” era una fijación como de una Segunda Vida para él.

Siendo todavía un adolescente, y bajo el seudónimo de Mendax (mentiroso en latín), él junto con otros dos “hackers” (Trax y Prime Suspect) comenzaron a sembrar pánico en Australia y el mundo bajo el nombre de “Subversivos Internacionales”.

Se sospecha que este grupo tuvo alguna relación con el hackeo de la NASA en 1989, pero ni Assange lo reconoce ni las agencias de la ley le han presentado reclamos por esto.

Después del incidente de Nortel, Assange desapareció de la vida pública, para reaparecer y deslumbrar con la creación y lanzamiento de Wikileaks.

Antes de eso, había divulgado una patente de la Agencia Nacional de Seguridad para proteger datos de voz.

En el 2010, llegó a la cumbre de lo más novedoso cuando cientos de miles de documentos de los archivos mas secretos de los EE.UU. fueron publicados en todo el mundo, presuntamente “para preservar la libertad y la democracia, asaltadas por los que usan el internet para ser opresores”.

Un breve análisis de la producción de Wikileaks deja al observador seriamente preocupado acerca de su imparcialidad, ya que 90% del material revela planes, procedimiento o estrategias del gobierno de los EE.UU. Lo cual es claramente un divorcio total con la realidad.

Sin duda alguna, con las muy profusamente documentadas acusaciones contra las mentes creadoras de la red cibernética criminal organizada AVALANCHE, se sabe que los países que han tomado el espacio cibernético para llevar a cabo sus actividades ilícitas son predominantemente Rusia, Norcorea y China últimamente.

Por lo tanto, llama la atención que ninguno de esos países han sido objetos de la atención de Wikileaks. Nos preguntamos por qué será.

¿Sería que los costos de traducción no podrían ser enfrentados por la organización Wikileaks, o sería que la organización de Wikileaks fue creada para debilitar a los EE.UU. para favorecer a estos países?

Quizás estas dudas sean aclaradas durante el proceso del juicio del señor Assange. Él, mientras tanto, muy probablemente estará pensando que un poco de modestia, podría haberle ayudado a mantener el asilo ecuatoriano.

  • Beatrice Rangel, fue Ministra de la Secretaría del Gobierno del Presidente Carlos Andrés Pérez, en Venezuela. Actualmente es CEO de AMLA Consulting Group.
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