Doble fachada
Guayaquil, Ecuador
Y finalmente quedó confirmado que la figura del “linchamiento mediático” busca impedir que los periodistas investiguen la cara oculta del poder. En efecto, el presidente sostuvo que su primo –el que falsificó el título, etc.– fue víctima precisamente de ese linchamiento. El pobre primo, de no ser por los periodistas investigadores, seguiría siendo un alto funcionario estatal. Pero para mala suerte del primo y de los otros como él, la Constitución señala que los instrumentos internacionales de derechos humanos están por encima de cualquier ley. Así que el gobierno nada ha ganado con la ley de comunicación en su inútil batalla por aplastar la libertad de expresión. Una batalla que afortunadamente la seguirá perdiendo.
