Domingo Paredes, el imparcial
Guayaquil, Ecuador
El cinismo con que estamos empezando la campaña electoral es increíble.
El cinismo con que estamos empezando la campaña electoral es increíble.
No logro encontrar argumento ni justificación alguna que puedan sustentar inteligentemente una tesis en defensa del gobierno de Irán poniendo en riesgo la tranquilidad del Ecuador. Muy por el contrario, existen muchas razones sólidas y contundentes que justifican profundas dudas y hasta temores sobre el fortalecimiento de las relaciones comerciales y políticas con el régimen de dicho país. Se equivoca profundamente nuestra posición de política exterior al pasar por alto las grandes diferencias que nos separan, que incluyen desde el trato discriminatorio por razones religiosas, de género y de diferencias de opinión, convicciones democráticas radicalmente opuestas de nuestros pueblos sumados al comportamiento errático y desafiante a la comunidad internacional del régimen del señor Ahmadinejad.
Los burós de crédito son, en la práctica, unos recolectores y sistematizadores de la información de crédito de todos los que de alguna manera tienen relación con préstamos, pagos a plazos, compras con cuotas, etc. Los burós entregan esa información a potenciales prestamistas para que decidan si esas personas son sujetos de su crédito. Hoy, se quiere estatizar ese trabajo.
Los actuales gobernantes del club bolivariano de Latinoamérica llegaron al poder político que ejercen en sus respectivos Estados sirviéndose de las instituciones democráticas a las que ellos mismos y las doctrinas a las que sirven despreciaban, llamándolas “meras formalidades burguesas” y descalificándolas con otros adjetivos parecidos.
Se acerca la campaña electoral. La Corte Constitucional levantó las medidas cautelares que un juez estableció sobre algunos aspectos claves en la vida democrática, como son el método de asignación de escaños y la medida que prohíbe, en el Código de la Democracia, la difusión del pensamiento de los candidatos.
La lectura del libro “Justicia Indígena, Derechos Humanos y Pluralismo Jurídico”, del Dr. Miguel Hernández Terán, pone de manifiesto la angustia del jurisprudente, estudioso y profundo, cuando advierte que las premisas de las que partió el constituyente y el legislador, pugnan con la realidad tantas veces manifestada. Su desasosiego surge porque el contenido, alcances y proyecciones de la creación normativa y del reconocimiento extremo no ha cumplido la regla de la razonabilidad jurídica, no solamente exigida al intérprete y al aplicador de las normas jurídicas, sino también y principalmente al legislador y al constituyente en sus importantísimas tareas.
-Damas y caballeros, compañeros y compañeras, políticos públicos y políticas públicas, periodistas y periodistos: con ustedes: ¡Levitino, el Ubicuo!
Mi intención no es abortar en detalles, ya han abortado bastante; pero sí es mi propósito que a este HT de twitter, se le contraponga uno positivo: que sea #AdoptoPorViolación y que, en lugar de pensar «soberanamente» en lo físico con énfasis femenista, vayamos más allá.
Por lo general los sucesos más extraordinarios de la vida se presentan sin necesidad de buscarlos. Incluso sin quererlo. Casi por error. Así fue cómo Jorge Volpi, uno de los autores más emblemáticos de nuestros días, se vio frente a la historia de Christiana Morgan. Se encontraba trabajando en su novela No será la tierra, sobre el fin del Imperio Socialista vencido por el capitalismo, y tenía la intención de incluir a Theodor Kaczynski –más conocido como Unabomber–, como uno de sus personajes. Kaczynski –según descubrió Volpi–, antes de convertirse en el terrorista que durante años fue el autor de paquetes bomba, había sido conejillo de indias en un experimento psicológico de la Universidad de Harvard, dirigido por el profesor Henry Murray.
Voy a hacer de cuenta que no lo escuché a Patricio Pazmiño y no me he enterado de que la mordaza electoral ya está en plena vigencia. Y aprovecharé que todavía nadie reconoce que está en campaña desde hace rato, burlándose en su cara a las autoridades electorales que, impávidas, han constatado otra vez que más se tarda en redactar una ley, que implantar su trampa.
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