Aun muertos son peligrosos
Salamanca, España
Cuando estudiaba en Rochester (Nueva York, USA), los días que perdíamos el último autobús de la noche para regresar a casa, el camino más corto pasaba por un cementerio; un cementerio de pueblo, muy parecido a un parque o a una plaza. Al filo de la medianoche y con la nieve hasta las rodillas no faltaban las bromas y uno de los compañeros siempre terminaba diciendo: “Debemos tener miedo de los vivos, no de los muertos”.
