Ecuador. lunes 18 de diciembre de 2017
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Quito, con giros en su política cultural tras renuncia de Mariana Andrade

Mariana Andrade, gestora cultura y ex Secretaria de Cultura de Quito. Foto de cortesía de MA.

Redacción Quito.- Durante la semana pasada sorprendió el anuncio de que Mariana Andrade y su equipo renunciaban a la Secretaría de Cultura (SECU) del municipio capitalino. El alcalde Rodas pidió a todos los altos funcionarios del cabildo una renuncia a fin de evaluar el desempeño de la gestión municipal en las distintas áreas. Sin embargo, Andrade y su equipo renunciaron irrevocablemente.


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Preguntada por La República EC sobre los motivos de su renuncia, la saliente Secretaria de Cultura declaró: “Al no sentir ese apoyo frontal y decidido que nos permitiera conseguir los objetivos planteados en el cambio de paradigma del sentido de lo cultural de la ciudad, me vi obligada a tomar la decisión de la renuncia, no había condiciones para avanzar”.

Andrade llegó a la Secretaría con la intención de construir un Sistema de Gobierno Cultural Local, que derivara en la elaboración de una Ordenanza Cultural para la ciudad. Su ambicioso proyecto requería fortalecer a la Secretaría de Cultura, darle un nuevo modelo de gestión que brinde, en sus palabras, “eficacia y pertinencia a la institución pública encargada de ejercer la rectoría y elaboración de políticas públicas para el sector”. 

Objetivos, todos ellos, para los cuales era vital el apoyo del “tomador de decisiones, el alcalde”. Cuando Andrade verificó que Mauricio Rodas no compartía su visión sobre la Cultura, decidió apartarse. “No podemos perder tiempo, si nos quedábamos sin que las cosas cambien, corríamos el riesgo de transformarnos en lo que nunca quisiéramos: burócratas de la cultura cuya forma de vida, jamás será el riesgo ni los cambios profundos”.

Santiago Zeas, el vocero del alcalde Rodas, ha manifestado a La República EC que el Municipio valora la gestión realizada por Andrade y su equipo. También dijo que el cabildo capitalino se encuentra en un proceso de evaluación y restructuración de su gestión, para mejorarla. Al ser preguntado sobre las declaraciones de Mariana Andrade, Zeas expresó que no se referirá a ellas.

Por último, el vocero comentó que pronto el alcalde Rodas decidirá sobre el nombramiento del nuevo personero de cultura de Quito, así como aseguró que la visión de cultura que tiene el Municipio “es incluyente y busca el desarrollo de la ciudad”.

Cineasta Miguel Alvear, ex Director de Creatividad, Memoria y Patrimonio de la Secretaría de Cultura de Quito. Foto del Festival de Cine La Orquídea.

Cineasta Miguel Alvear, ex Director de Creatividad, Memoria y Patrimonio de la Secretaría de Cultura de Quito. Foto del Festival de Cine La Orquídea.

Para comprender mejor el estado de la situación cultural en Quito, hemos entrevistado al cineasta Miguel Alvear, quién fuera el Director de Creatividad, Memoria y Patrimonio de la Secretaria de Cultura que lideraba Mariana Andrade.

1.- ¿Cuales fueron los motivos de su salida de la Secretaría de Cultura?

Discúlpame si me doy un desvío pero tal vez sea pertinente decir primero que cuando el equipo del alcalde Rodas nos contactó en abril, conformamos un grupo de análisis sobre la conveniencia o no de intervenir en una Secretaría con muy poca visibilidad y enfocada en el proselitismo y los grandes eventos. Todos los que nos sentamos a discutir entonces sobre esta posibilidad (gestores, artistas, académicos, docentes) veíamos en la ausencia de posturas sobre cultura del candidato Rodas (salvo su famosa apuesta por un “Viña del Mar en Quito”) la oportunidad de llenar un vacío y proponer cambios. También veíamos que, ante un Ministerio de Cultura en acelerada descomposición,  era vital sentar las bases de una institucionalidad cultural con visibilidad nacional. Desde un inicio sabíamos que el tema de la relación fundaciones (Teatro nacional Sucre y Museos de la Ciudad) y SECU, era una de las claves a resolver. Veíamos tres instancias culturales sin una articulación muy clara; dos fundaciones privadas muy visibles y una Secretaría que pocas personas sabían para qué existía; duplicación de funciones;  y muchos sectores desatendidos. Y ha sido justamente este punto el que ha terminado volviendo inviable la propuesta que elaboramos para empezar a ejecutar el 2015.

Una consultoría que contratamos empezó a arrojar datos que revelaron una tremenda inequidad en la asignación de recursos. Ambas fundaciones consumen el 50% del presupuesto de la SECU en detrimento de otras instancias municipales como los centros culturales, las bibliotecas, la Casa de las Bandas, la Banda Municipal, y la misma Secretaría de Cultura, que no tiene el personal necesario para gestionar todos sus procesos de manera eficiente. Pero tal vez lo más problemático es que no se estarían cumpliendo dos resoluciones municipales (la 028 y la 010) que norman las asignaciones de recursos a entidades privadas. Por un lado estas resoluciones exigen un control del uso de los fondos por parte de la instancia municipal (la SECU en este caso), y por otro, exigen que los dineros sean utilizados en proyectos de inversión y no en costos operativos o de planta.  Ante una reducción del 20% en el presupuesto 2015 para cultura, era muy importante que la SECU pueda tener autoridad sobre el uso de los fondos y que ejerza de manera real y efectiva la rectoría en el campo de la cultura. Esto demandaba una decisión política que lamentablemente no se dio.  Nos vimos enfrentando un 2015 con limitada capacidad de gestionar un Plan Operativo Anual ambicioso enfocado en procesos de desarrollo y territorio, y con poca autoridad frente a las dos fundaciones que poseen  gran influencia política y que operan bajo una falsa autonomía, ya que dependen en más del 90% de fondos municipales.

2.- ¿A donde se dirige la visión de cultura del Municipio a su criterio?

Todo parece indicar que hay un interés por mantener las cosas como están: dos fundaciones enfocadas primordialmente en oferta cultural en el centro histórico, y una Secretaría de Cultura dedicada a producir eventos macro como el VAQ, el carnaval, los años viejos y las fiestas de Quito.

3.- ¿Quienes son los funcionarios que salen del Municipio?

De las personas que nos sentamos a discutir esta posibilidad en abril entramos Mariana Andrade, Mayra Estévez, Ana Fernández, María Fernanda Cartagena y yo. Todos presentamos la renuncia salvo María Fernanda Cartagena -a quien propusimos para la Fundación Museos-. Paradójicamente Cartagena terminó siendo la pieza que determinó nuestra salida al alinearse con la Fundación Teatro Sucre en oposición abierta a los cambios de fondo y forma que planteamos desde la SECU. Lograron infundir el temor de que los museos y teatros cerrarían y que su programación se suspendería, cosa que no se ajusta a la realidad. Lo que planteamos era que se configuren de acuerdo a la reducción presupuestaria, que cumplan de manera paulatina las dos resoluciones mencionadas, y que empiecen en un proceso progresivo de autogestión para cubrir con sus gastos operativos.

4.,- ¿El trabajo realizado por ustedes benefició a la ciudad?

Estos meses fueron muy exigentes para nosotros porque nos estábamos iniciando en la administración pública (salvo Mayra Estévez) y encontramos una Secretaría desarticulada. Pese a ello logramos conformar un equipo de trabajo que gestionó eventos de envergadura como el Verano de las Artes y las Fiestas de Quito, (alrededor de 400 eventos que convocaron a más de 3 millones de asistentes) y proyectos de política pública como los fondos concursables SECU, el portafolio de festivales metropolitanos, la Red de Salas Independientes, el encuentro de parroquias, entre otros. En medio de toda esta vorágine logramos articular  un plan amplio de cultura en el territorio con un horizonte de 20 años. El 2014 era el año para consolidar un equipo, institucionalizar  la SECU, desmantelar las redes clientelares, echar abajo paradigmas y soñar el futuro. La SECU entera se entregó a ello con mucho empuje e ilusión. Por ello esta salida temprana ha sido tan dura de asumir, tanto para nosotros, como para una comunidad que veía nuestra permanencia con esperanza.