Ecuador. sábado 23 de septiembre de 2017
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Alonso Cueto: “El olvido es la peor forma de violencia”

En esta foto del 30 de noviembre del 2016, el autor peruano Alonso Cueto posa para un retrato en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, en Guadalajara, México. (AP Foto/Berenice Bautista, Archivo)

CIUDAD DE MEXICO (AP) — El escritor peruano Alonso Cueto ha dedicado buena parte de sus historias al conflicto de Sendero Luminoso que marcó a su país con ataques terroristas por más de una década.


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“Es algo que le debemos a la gente que ha sufrido. El olvido es la peor forma de la violencia; el recordar es un acto de reconocimiento, de afecto y de admiración”, dijo Cueto en una entrevista con The Associated Press. “En cierta forma escribir es recordar, amar a las personas que están perdidas en el olvido y que han representado algo muy importante de nuestra vida social”.

Su libro de relatos “Pálido cielo” (1998), y sus novelas “La hora azul” (2005), galardonada con el Premio Herralde; “La pasajera” 2015) y “La viajera del viento” (2016), abordan esta temática.

En una época en la que los ataques terroristas han afectado al mundo occidental, Cueto recordó que las motivaciones de los miembros de Sendero Luminoso surgieron ante la falta de oportunidades, mientras que encontraron en su líder Abimael Guzmán, conocido como “Presidente Gonzalo”, una salida.

“Son personas que habían estado abandonadas por el estado, no tenían ni salud ni vivienda ni educación y que ven en este personaje Guzmán un guardián de su rencor contra un estado”, dijo.

El Partido Comunista del Perú Sendero Luminoso, de ideología marxista, leninista y maoísta radical, cometió la mayoría de sus atentados y enfrentamientos con el ejército desde 1980 hasta la captura de Guzmán, en 1992. Aún en la actualidad, en la región del Valle de los ríos Apurímac, Ene y Mantaro (VRAEM), hay grupos delictivos relacionados con el narcotráfico que dicen seguir su ideología maoísta.

“Nos acostumbramos a la violencia, la violencia era algo que era parte de nosotros”, dijo Cueto. “Los más perjudicados fueron los más pobres, como ocurre siempre”.

Cueto estudió literatura en la Universidad Católica del Perú y en la Universidad de Texas, en Austin. “El tigre blanco” (1985), “Amores de invierno” (1994), “El vuelo de la ceniza” (1995) y “Demonio del mediodía” (1999) son otros de sus títulos. Recibió el premio alemán Anna Seghers por el conjunto de su obra y la beca para escritores de la Fundación Guggenheim en 2002. Sus libros han sido traducidos a varios idiomas.

Su novela “Grandes miradas” de 2003, sobre un juez torturado y asesinado durante la presidencia de Alberto Fujimori, fue llevada al cine por Francisco Lombardi. “La pasajera”, sobre una mujer que se reencuentra con un militar cómplice de la violación a la que fue sometida durante los años de Sendero Luminoso, se convirtió en la película “Magallanes” de Salvador del Solar, protagonizada por el mexicano Damián Alcázar y la peruana Magaly Solier.

Cueto dijo que le gusta dar libertad a los guionistas cuando toman como punto de partida su obra.

“Cuando uno escribe para el cine o la televisión escribes mirando y oyendo, pero cuando escribes una novela escribes leyendo, es otro tipo de escritura”, explicó. “No hay que escribir guiones como se escribe una novela”.

También colaborador del diario peruano La República, el autor ha conocido relatos desgarradores de mujeres víctimas de la violencia en los años de Sendero Luminoso, como el de una madre que perdió a su marido y a sus ocho hijos, o el de una mujer que una vez terminado el conflicto fue a declarar ante la comisión de la verdad y así le reveló a su hija que era producto de una violación cometida por múltiples soldados.

“Las mujeres han sido las más afectadas, porque estos hombres abusaban de ellas en los campos de concentración que se hacían, en los cuarteles. Hay historias absolutamente imposibles de imaginar”, señaló.

Pero Cueto prefiere centrarse en quienes siguen luchando ante las dificultades.

“Me interesan los personajes que después de experiencias más duras o más terribles tienen una esperanza, que le apuestan al futuro y que siguen viviendo y no siguen viviendo por una ideología, por una religión, o por una convicción moral, sino por un puro instinto de vida”, dijo.

Especialmente confía en el poder de las mujeres. Su próxima novela es un thriller policiaco en el que todas las protagonistas son femeninas.

“Tengo una detective que es una mujer de la sierra del Perú”, adelantó. “Así que estoy con ella todos los días”.

(F)