Ecuador. domingo 17 de diciembre de 2017
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Fútbol argentino se juega ahora sin hinchas visitantes

BUENOS AIRES (AP) — Tras la muerte de dos hinchas de Boca Juniors por una disputa interna de su barrabrava, que elevó a seis los muertos por violencia en el fútbol este año, el poder político y la dirigencia del fútbol se tiran la pelota, mientras a falta de soluciones de fondo el próximo torneo Inicial se jugará sin público visitante.


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En la víspera, dos facciones de La Doce, como se apoda el grupo de fanáticos violentos de Boca, se cruzaron a tiros a pocas cuadras del estadio de San Lorenzo, donde debía jugarse un amistoso entre el local y los boquenses por la Copa de Invierno.

Dos hinchas murieron y seis resultaron heridos, uno de ellos muy grave, como consecuencia del enfrentamiento con más de 100 disparos. No hay detenidos por los hechos.

La pelea es por la jefatura de la barrabrava, vacante desde que el líder y su segundo cayeron presos por un caso de homicidio ajeno al fútbol. En realidad, el objeto de disputa es un millonario botín por reventa de entradas, drogas y otros negocios espurios.

Un día después, la presidenta Cristina Fernández y sus funcionarios en el área de seguridad señalaron como responsables de los hechos a la dirigencia de Boca. Ésta a su vez dice que es rehén de los violentos y que debe ser el Estado el encargado de terminar con este flagelo.

“Los que tienen que tomar determinaciones en este sentido son también las dirigencias de los clubes de cortar con todo esto. No es justo. …La justicia también tiene que tomar cartas en el asunto”, afirmó la gobernante en diálogo con periodistas tras un acto oficial.

Seis muertos se cobró la violencia en el fútbol en 2013.

El secretario de Seguridad, Sergio Berni, también apuntó contra la directiva de Boca.

“Hay muchos dirigentes en el club (Boca) que tienen relación con la barrabrava, no nos olvidemos que hay dos personas imputadas en la investigación que sigue un juez por las irregularidades en el tema del alquiler de carnés para ingresar en la cancha”, señaló Berni en declaraciones a distintas radios.

El funcionario también involucró a los futbolistas “que son apretados (amenazados) permanentemente y que, al igual que los técnicos, acceden a requerimientos de los barras; hay muchos sectores que intervienen en este tema de la violencia”.

Desde Boca rechazan las acusaciones y entienden que detrás de ellas hay una intencionalidad política pues el club está muy ligado al alcalde de la ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri, líder de la centro-derecha y un férreo opositor a Fernández.

Macri fue presidente de Boca entre 1995 y 2007. Daniel Angelici, máxima autoridad del club en la actualidad, es un hombre de su riñón.

“El Estado tiene la mayor parte de responsabilidad, no logramos que nos citen a una mesa para tener una discusión seria. Estos son delincuentes, hay que erradicarlos. Si le van a pedir a los dirigentes del futbol que se ocupen es porque nadie quiere hacer nada”, aseguró Angelici en diálogo con el canal Todo Noticias.

“Hasta que no haya una decisión fuertemente política vamos a seguir sufriendo muertes innecesarias”, aventuró.

El poder que lograron los barras brava en el fútbol argentino no hubiera sido posible sin la complicidad de los dirigentes del fútbol y de la política, según denunciaron expertos en el tema.

Los primeros por facilitarle las entradas y los negocios dentro de la cancha. A su vez es sabido que muchos de estos hinchas caracterizados trabajan durante la semana como empleados públicos, para partidos políticos o sindicatos.

Cuando expertos ingleses en seguridad que erradicaron la violencia en las canchas de su país visitaron Argentina dijeron que la tarea era imposible mientras la política protegiera a los hinchas violentos.

No hay cifras oficiales, pero cerca de 300 personas murieron en hechos vinculados a la violencia en el fútbol.

Sin soluciones de fondo a la vista, las autoridades tienen decidido que el torneo Inicial de primera división y el resto de categorías se disputen sin público visitante.

Según Berni, esa medida ayudaría a “aliviar un poco las tensiones”.