Ecuador. domingo 17 de diciembre de 2017
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Préstamos entre particulares, un nicho en expansión

Foto de http://www.torange-es.com/

Cuando me di cuenta de que estaba pagando seis tarjetas de crédito y que no bajaba mi deuda, decidí consolidarla, al igual que muchos consumidores en Estados Unidos. Fui a mi banco y pedí un préstamo de 15.000 dólares, pero el interés que me ofreció era mayor que el de mis tarjetas.


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Busqué financiamiento en internet y descubrí un nicho creciente de la llamada economía colaborativa o compartida (“sharing economy”), préstamos entre particulares, un sistema donde varios inversionistas aportan dinero a un fondo que brinda créditos a personas como yo.

Primero acudí con la empresa Upstart, que me prestaba el dinero pero a intereses muy altos. Luego me acerqué a Prosper, la segunda más grande del sector, y en cinco días ya tenía mi dinero.

Nunca visité una sucursal ni me entrevisté con un ejecutivo de créditos. La tasa de interés menor al 9% era mucho mejor que el 13% que quería mi banco. Sin embargo, quería saber más: ¿Quiénes son estos particulares y por qué pensaron que yo era un buen sujeto de crédito?

La búsqueda me llevó a un sector que ya ha atraído a algunos de los nombres más importantes de Wall Street, como Blackrock y Goldman Sachs, pero que permanece bajo el radar de la mayoría de los reguladores federales.

Los préstamos entre particulares (“peer-to-peer lending”) no han experimentado todavía la prueba de una recesión y los analistas opinan que representan demasiado para los inversionistas.

Los deudores, que en su mayoría no están familiarizados con este mercado, podrían toparse con tasas de interés aún mayores que las de las tarjetas de crédito más caras.

Decir que es un mercado de “particular a particular” es un tanto engañoso. Aunque sí hay particulares que prestan dinero, la mayoría de los recursos provienen de fondos de riesgo, aseguradoras o empresas de inversión, así como de asesores de personas acaudaladas. Me tomó tres meses encontrar a uno de esos “particulares” que invirtieron en mi préstamo.

Prosper, al igual que el resto del sector, está viendo un crecimiento exponencial. La empresa con sede en San Francisco generó 600 millones de dólares durante los tres primeros meses de este año, más del triple de lo que hizo el año anterior. Contrata hasta 10 ejecutivos de crédito y otros empleados cada semana, según su director general, Aaron Vermut.

Otra empresa del sector es Lending Club, que comenzó a cotizar en bolsa en diciembre y que reportó un alza del 100% de sus créditos frente a los de hace un año. Prosper y Lending Club pronostican que sus préstamos crezcan al doble o el triple en el futuro previsible.

Ambas sólo apenas dos de las decenas de compañías que han ingresado a este mercado. Algunas, como Upstart, se especializan en préstamos para deudores jóvenes con un historial limitado de crédito. Otros, como OnDeck, que salió a bolsa el año pasado, se enfoca en los préstamos a las pequeñas empresas.

Los préstamos entre particulares han podido cobrar menos que los bancos tradicionales en gran parte porque tienen menores gastos. Prosper, Lending Club y otras no tienen sucursales y los inversores asumen el riesgo. A medida que más inversores otorgan dinero para estos préstamos, las tasas de interés han caído también. Por ejemplo, los créditos de Prosper costaron un promedio de 16,8% en 2013 y este año la tasa es de 13,3%.

Incluso con este crecimiento, los préstamos entre particulares son pequeños en comparación con los grandes bancos. JPMorgan, por ejemplo, ha destinado 187.000 millones de dólares para créditos al consumidor.

El particular que invirtió en mi préstamo y que tomé tres meses en localizar es Don Davis. Le debo 1.500 dólares a su empresa Prime Meridian Capital Management: el 10% de toda mi deuda.

“Creo en tu palabra de que nos pagarás”, bromeó Davis en una entrevista.

Davis llegó a este sector en 2012 y ha otorgado más de 14.000 préstamos, en total o partes. Su fondo de inversiones, Prime Meridian Income Fund, de más de 60 millones de dólares, tuvo una rentabilidad del 8,5% en 2014.

Al igual que muchos inversores, Davis se sintió atraído por los préstamos entre particulares porque otros tipos de deuda, como los bonos, han perdido atractivo porque tienen rendimientos por los suelos.

¿Cómo se compara mi tasa de 9 por ciento?

Los llamados bonos basura, un tipo muy riesgoso de deuda, ofrecen un rendimiento de poco más del 6%. Los bonos de las compañías mejor calificadas rinden alrededor del 2%. Uno de los tipos más seguros de papeles de deuda, los títulos del Tesoro de Estados Unidos a tres y cinco años, tienen un rendimiento de 0,93% y 1,50% respectivamente.

En contraste, los acreedores que han ingresado a la economía colaborativa cobran entre 6% y 30% de interés, según el riesgo de impago los solicitantes.

“Veo a los préstamos personales como algo simple y transparente, por eso que me gustan”, dijo Davis. “Revisamos un montón de inversiones diferentes que nos daban el rendimiento que estábamos buscando, pero muchas de ellas, detrás del escenario, eran demasiado complejas y más riesgosas”.

Matt O’Malley dirige una pequeña empresa de inversiones en Wisc onsin llamada Looking Glass Investments, que invierte exclusivamente en préstamos creados por cibersitios de créditos entre particulares.

“Nos gusta invertir en las personas”, dijo O’Malley. “Podemos dar un servicio que un banco ya no puede proporcionar de forma competitiva”.

Looking Glass es pequeña, con menos de 10 millones de dólares en activos, pero ha otorgado más de 6.200 préstamos y está creciendo rápidamente. Looking Glass tuvo un rendimiento del 10,2% el año pasado gracias a esos préstamos.

Le pregunté a O’Malley si parte de mi préstamo provino de su empresa, pero me dijo que él sólo lee los datos, no sobre las personas. Él utiliza una fórmula propia para determinar el riesgo de impago.

“No queremos saber quién eres”, dijo. “Sólo queremos que los números nos cuenten la historia”.

A medida que crece la demanda, la regulación federal no ha podido mantenerse al ritmo de este mercado. La Reserva Federal, el principal regulador de la banca, no ha emitido ninguna regla sobre cómo debe funcionar este sector. La Oficina para la Protección Financiera del Consumidor del Departamento del Tesoro de Estados Unidos guarda silencio.

Sólo ha intervenido la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC por sus siglas en inglés).

En 2010, la SEC dictaminó que ofrecer préstamos entre particulares equivale a la venta de valores. Dijo que Prosper y Lending Club debían registrarse entonces con los reguladores y proporcionar información que revele a los inversores dónde va su dinero.

El trabajo de la SEC es regular a los inversores, no proteger a los consumidores, pero éstos están protegidos en gran medida por el momento.

Debido a que empresas como Prosper y Lending Club utilizan un banco —a menudo WebBank, con sede en Utah— para procesar el préstamo, el crédito está protegido por la Truth in Lending Act —una ley federal que busca promover el uso informado de los créditos al consumo— y otras leyes que buscan cubrir al consumidor. Sin embargo, al recurrir a un tercero, los prestamistas pueden saltarse las leyes antiusura.

Por el momento, la mayoría de los préstamos se otorgan a prestatarios altamente cualificados, a menudo de altos ingresos, pero los ejecutivos del sector reconocen que el creciente interés en los préstamos entre particulares podría atraer a jugadores de alto riesgo.

Un asunto pendiente es que esta nueva rama de la economía no ha pasado por una prueba de fuego. Los préstamos entre particulares no han vivido una recesión económica, así que no hay datos sobre cuántos podrían caer en cesación de pagos. Y como los préstamos no están garantizados, el único recurso que tienen los inversionistas en caso de que un prestatario no pague es recurrir a los cobradores de deudas.

Incluso los ejecutivos de este mercado reconocen que el crecimiento fuera de control que vive el sector podría ser contraproducente. Por ejemplo, aunque Prosper ha experimentado un crecimiento sustancial, la plataforma no es rentable de manera uniforme.

“Actualmente hay frivolidad en el sector”, dijo Vermut, de Prosper “. “Cuando el entorno cambie, vamos a descubrir quién está haciendo bien sus negocios realmente”. (I)