Ecuador. jueves 14 de diciembre de 2017
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FMI prevé que la economía de Bolivia caerá más por precio de materias primas

El presidente de Bolivia, Evo Morales, habla en una rueda de prensa hoy, lunes 22 de febrero de 2016, en La Paz, donde abogó por esperar con "serenidad" los resultados definitivos del referendo sobre su reelección celebrado ayer domingo, en el que los primeros sondeos y el escrutinio oficial al 72 % dan la victoria al No. EFE/MARTIN ALIPAZ

La economía de Bolivia, cuyo crecimiento ha promediado cerca de un 5 % en la última década, caerá de nuevo este año y se espera que se sitúe en un 3,7 %, debido a las dificultades que plantea la caída de los precios de las materias primas al país, informó hoy el Fondo Monetario Internacional (FMI).


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En el informe anual sobre la economía boliviana que el FMI conoce como del Artículo IV, el organismo aseguró que este crecimiento proyectado del producto interior bruto (PIB) real de un 3,7 % para 2016, es, no obstante, “un nivel relativamente elevado en la región”.

La economía boliviana creció en 2015 un 4,8 %, y el FMI considera que en 2017 se recuperará algo, hasta el 3,9 %, para posteriormente estabilizarse en un 3,5 % en los siguientes cuatro años.

El estudio, concluido el 9 de diciembre con la habitual misión al país efectuada por los técnicos del Fondo, asegura que dado que Bolivia es uno de los países de la región que más sigue dependiendo de las materias primas, la fuerte caída de sus precios “plantea dificultades para la implementación de los objetivos de desarrollo de las autoridades fijados en la Agenda Patriótica 2025”.

Para aplicar estos planes, las autoridades bolivianas están aprovechando los márgenes de protección logrados en la época de bonanza previa a la crisis de los productos básicos, “y el considerable superávit fiscal y externo que mantuvieron durante la última década se está transformando en un profundo doble déficit”.

El FMI considera que la actividad boliviana se está apuntalando, no obstante, gracias a una política fiscal propicia, al sustancial programa de inversión pública y al vigoroso y rápido crecimiento del crédito vinculado a la Ley de Servicios financieros, lo que compensa la grave sequía y los “shocks” pasajeros de la oferta en el sector de la producción de gas.

Sin embargo, advierte, “el déficit fiscal y el déficit de la cuenta corriente externa seguirán siendo profundos”.

El déficit fiscal, que en 2015 fue del 6,9 % del PIB, se espera que este año se sitúe en un 8,1 %, mientras que el desequilibrio por cuenta corriente, que el pasado ejercicio fue del 5,8 %, se prevee que alcance en este un 7,6 %.

Las incertidumbres a largo plazo, según el FMI, tienen que ver con el futuro de los precios del petróleo, la magnitud de los descubrimientos de gas natural en el país y la renovación de los contratos de exportación, así como con la posibilidad de un exceso de volatilidad en la expansión crediticia.

“Las perspectivas parecen cada vez menos favorables (…) debido al persistente bajo nivel de los precios de las materias primas y a los crecientes desequilibrios fiscales y externos”, advirtió el FMI.

El organismo recomendó a las autoridades económicas bolivianas mejorar el desequilibrio presupuestario racionalizando el gasto y haciéndolo más eficaz, así como asegurarse “de la salud financiera de las empresas estatales”, con un control más estricto de sus actividades y la transparencia de sus inversiones.

También recomendaron una gradual flexibilización del tipo de cambio, lo cual, “sumado a las reformas estructurales, mejoraría la competitividad, facilitaría el ajuste ante la caída de los precios de las materias primas y serviría de protección ante posibles ‘shocks’ externos en el futuro”, aseguró el organismo de crédito.

También alentó a Bolivia a hacer frente a las crecientes vulnerabilidades, a mejorar los incentivos para la exploración de hidrocarburos, armonizar los sueldos con la productividad y solucionar la grave escasez de agua.

El Directorio Ejecutivo del Fondo, finalmente, elogió a las autoridades por los significativos avances de la lucha contra la desigualdad y la pobreza logrados en la última década, y opinó que mejorando la focalización y la eficiencia del gasto social se mitigaría más fácilmente el impacto negativo de la caída de los precios de las materias primas en la desigualdad y la pobreza. EFE