Ecuador. Sábado 3 de diciembre de 2016
  • Seguir en Facebook
  • Seguir en Twitter
  • Seguir en Google+
  • Seguir en YouTube
  • Seguir en Instagram
  • Seguir en LinkedIn

Bryan Cranston: “Soy actor y no hay nada que me llene más de orgullo”

Tras 20 años como un actor más en Hollywood, Bryan Cranston saboreó la fama con la serie “Malcom in the Middle” y subió al olimpo de los elegidos con “Breaking Bad”, una profesión a la que ha dedicado su vida y sobre la que dice, en entrevista con Efe, no poder “sentir más orgullo”.

Publicidad

“Lo único que quería cuando decidí ser actor a los 22 años era poder vivir de ello”, explicó el actor en una charla con Efe previa al estreno de su nueva película, “The Infiltrator”, el próximo miércoles.

“Y lo logré a los 25 años”, dijo sobre su debut en la serie “Crisis Counselor” (1982).

“Desde entonces, solo he tenido que actuar. Ese es aún el logro profesional del que estoy más orgulloso. Nada me llena más. Todo lo que ha venido después es la guinda del pastel. Han sido oportunidades para mejorar mi vida y mi carrera”, indicó el intérprete, quien quiso lanzar un consejo para quienes sueñan con dedicarse a la actuación.

“Hay ciertas cosas que debes reunir: tienes que tener talento, paciencia y persistencia, pero también cierta dosis de suerte. Y la suerte puede llegar en cualquier momento. Solo tienes que estar preparado”, indicó.

Él no la dejó pasar y, de hecho, es muy consciente de que sin la repercusión de “Breaking Bad” y de su histórico personaje de Walter White, no estaría hoy en día al frente de producciones como “The Infiltrator”.

“Lo mejor que los actores podemos hacer es desarrollar un buen olfato para detectar material bien escrito y buenas historias; aún así, tampoco tienes la certeza de que la película saldrá bien”, sostuvo el actor de 60 años.

“Todos ponemos nuestras mejores intenciones, pero una película está hecha de múltiples piezas y cualquiera puede fallar. En este caso, la cinta es muy buena y cuenta una historia emocionante y sincera”, valoró.

“The Infiltrator”, basada en hechos reales, cuenta cómo el agente federal Robert Mazur (Cranston) se infiltra a mediados de la década de 1980 en el cartel de la droga del narcotraficante Pablo Escobar haciéndose pasar por un empresario dedicado al blanqueo de dinero.

Durante la misión pone su vida en juego mientras trata de reunir pruebas contra más de 100 implicados en esa red.

“El mundo siempre ha tenido interés por lo criminal y los grandes villanos. Y el cine no es una excepción”, comentó Cranston.

“Existe una fascinación hacia lo prohibido, con historias llenas de folclore, insinuaciones, rumores, misterio… Vivir en ese mundo es algo tabú, pero nos encanta. Queremos ser testigos de ese mar de destrucción, pero no vivir en él. La película te permite justo eso”, señaló.

El reto de Cranston en el filme no era nada fácil, ya que, en realidad, encarna a tres personajes diferentes.

Primero el actor asume la identidad de Bob Mangione, un delincuente callejero de poca monta. Después pasa a ser Bob Muzella, el agente que ejecutará una de las mayores operaciones encubiertas de la historia. Y, en todo momento, es Bob Mazur, un corriente hombre de familia.

“Digamos que Bob Mazur y Bryan Cranston tienen el mismo objetivo: hacer un papel y que sea lo más honesto posible para ser efectivo. Pero si Bryan se equivoca, hace otra toma. Si Bob se equivocaba, podía ser asesinado”, manifestó.

Cranston habla con la sabiduría de quien pasa por ser uno de los grandes actores de Hollywood, aunque reconoce que su personalidad hoy día no es la misma que la de aquel joven que soñaba con dedicarse al séptimo arte.

“Era inseguro, introvertido y muy observador”, reveló.

“Al final eso me ayudó mucho una vez que concilié la idea de expresarme, abrirme, ser vulnerable y susceptible. Eso me permitió desplegar las emociones frente a la cámara y sobre las tablas del teatro. Pude mostrar mi humanidad de forma honesta”, declaró.

“Un actor”, subrayó, “debe arriesgarse a ser ridículo, ser excluido o ser avergonzado, para, finalmente, obtener algo más grande”.

Cranston es consciente de que para muchos siempre será Walter White, aquel profesor de química que adopta un estilo de vida criminal tras serle diagnosticado un cáncer de pulmón terminal. Pero no se obsesiona por ello ni busca como loco papeles de talla similar.

“Walter White fue un regalo que me cambió la vida. Pero ya sabes lo que se dice: cuando algo acaba, no llores porque acabó; sonríe porque sucedió”, dijo entre risas.

“The Infiltrator”, de Brad Furman, cuenta con John Leguizamo, Diane Kruger y Benjamin Bratt en un reparto donde aparecen también Simón Andreu, Rubén Ochandiano y Elena Anaya.

Respecto a estos tres actores españoles, afirmó: “Los recuerdo a todos con cariño. Me encantaría llamarlos y decirles que quiero trabajar de nuevo con ellos. Son fantásticos y dejan claro el nivel de talento que hay fuera de EEUU”. EFE (I)

Publicidad